Semilla seleccionada

Publicado en La Nación el 5 marzo, 2012
Categoría: Desarrollo
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Para obtener mejores cosechas el buen agricultor no siembra cualquier semilla sino que utiliza semilla seleccionada. A esa vale la pena dedicarle atenciones y desvelos.  El  desarrollo de las personas en parte se debe a semillas que se van recibiendo a lo largo del camino. Unas las trae el viento. Otras las buscamos deliberadamente.

Hacer un buen colegio o una buena carrera, es exponerse a recibir semillas. Pero de nada sirve el buen profesor si el estudiante no tiene al menos la dedicación del buen agricultor. Toda persona tiene destrezas potenciales especiales. Son semillas que ha ido recibiendo. Si no las cultiva, se quedan como posibilidad y nunca llegan a dar fruto. Cultivarlas es ejercitarlas, pulirlas, mejorarlas.

Las empresas serias saben cómo son las personas que se ajustan a su visión. Cómo son las personas que necesita para hacer el viaje entre el ahora y el sueño realizable.  Y parte del buen ejercicio de la jefatura es escudriñar las potencialidades de los colaboradores –hacer un inventario de sus semillas- y ver si coinciden con el talento que la empresa requerirá en el futuro.

Las semillas se  manifiestan como gustos, aficiones, habilidades, conocimientos. Que fulanito tenga habilidad para el pensamiento lógico o que tenga sensibilidad musical,  son semillas, las cuales, no deben ser miradas como potencialidades laborales solamente. Hacerlo así es convertir a la persona en mercancía y al mercado en un sistema de señales sobre hacia dónde dirigir el desarrollo de las personas.    

¿Y cómo sabemos si una semilla es buena semilla? Podríamos acuñar algunos criterios.  Maslow preguntaría : ¿Nos lleva a ser más plenamente lo que podemos llegar a ser? Lo cual se puede desglosar en ¿Nos ayuda a adquirir más conocimiento, más habilidades? ¿Va en la dirección de mejorar nuestras actitudes? ¿Nos hará más libres? ¿Aumentará el control que tenemos sobre nuestras vidas? ¿Nos hace más saludables, más sensibles, mejores seres humanos? ¿Aumenta nuestra sensibilidad para aspirar a valores superiores? ¿Nos hace sosteniblemente más felices?

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