El reglazo

Publicado en La Nación el 1 agosto, 2011
Categoría: Artículos
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Los ingenieros de la época anterior a las calculadoras de bolsillo, utilizaban una regla de cálculo, la cual es una calculadora analógica, donde se pueden obtener muy buenas aproximaciones a cálculos complicados. Hay información abundante en la Wikipedia.

En ese tiempo, una estimación de algo podía hacerse detalladamente o podía hacerse mediante un “reglazo”, lo cual era una aproximación decente. Si queremos saber qué piensa la gente de un producto nuevo, podríamos hacer una encuesta extensa y cara. O podríamos hacer una investigación a través de una muestra, la cual, como se sabe, tiene que tener un determinado tamaño. O podríamos consultar a unas cuantas personas cuya opinión sea confiable.

Los costos de esos distintos enfoques pueden irse reduciendo a décimos cada vez. Si la encuesta cuesta cien, la muestra cuesta diez y la consulta cuesta uno. Pero muchas veces el valor de la respuesta se mantiene semejante si se utiliza un método u otro.

Eso puede ocurrir también con los estudios o con las investigaciones. Un grupo de tres personas pueden hacer una recomendación sensata sobre un asunto. Pero si contratamos a un investigador y le pedimos que haga una investigación formal, nos cobrará mucho dinero y quizá la diferencia en extensión y exactitud de lo que encuentre, no justifica el extra precio.

Las investigaciones se hacen con un propósito. Si queremos saber cuánto mide un lote y nos da lo mismo si la respuesta es mil metros u ochocientos, no hay que contratar a un topógrafo que nos da la medida en metros, centímetros y milímetros cuadrados. Nos bastaría con un “reglazo”: suponemos que se trata de un rectángulo, medimos en pasos y multiplicamos.

La abuela que ve al nieto palidejo lo manda a comer guineos verdes, sin hacerle un hemograma. Y a quien hoy le dolió la cabeza no corre a hacerse un TAC.A veces algunos estudios son “mucho ruido y pocas nueces”. En algunos casos la sofisticación es cara y puede ser innecesaria.

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