Dispositivos para emergencias

Publicado en La Nación el 17 enero, 2011
Categoría: Artículos
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Con ocasión del aniversario del tsunami en Indonesia y de los terremotos en Haití y Cinchona,convendría hacerse unas reflexiones sobre nuestra capacidad nacional para responder a las emergencias.

En primer lugar, utilizamos el término damnificado para quien resulta perjudicado por una emergencia. Ese término tiene la misma procedencia etimológica que “condenado”. Si visualizáramos al damnificado más bien como un cliente de nuestros dispositivos para manejar emergencias, posiblemente más pronto le haríamos llegar la ayuda. Los clientes no esperan. Los condenados, no tienen esperanza.

En el caso de Haití, el mundo reaccionó positivamente y pronto hubo una enorme cantidad de ayuda disponible, pero mucha se quedó en camino porque no existían los medios de distribución adecuados. Puesto que la ayuda se obtiene de manera casi espontánea, gracias a la solidaridad, el énfasis principal de los dispositivos para manejar emergencias debería estar en el diseño de varias opciones de distribución. Un terremoto en Nicoya representa un reto distinto para el dispositivo, si no se deterioran carreteras, puentes, aeropuertos, atracaderos. Pero según se vayan cuestionando esos supuestos, van apareciendo distintos niveles de dificultad para canalizar la ayuda.

Si se interrumpen las comunicaciones electrónicas –telefonía, radio, Internet- las labores de canalización de la ayuda son de diferente dificultad. ¿Se tienen planes para restablecer las comunicaciones? ¿Cuánto tiempo tomaría hacerlo? Si quedan en pie todos los comercios, la distribución podría utilizar ese canal. Pero también ese podría colapsar. ¿Cómo se haría llegar la ayuda a los clientes? Y ¿Cuál es la ayuda que es más urgente? Desde luego, en esto también surgen diferentes escenarios, dependiendo del número de víctimas fatales y de si el servicio de agua colapsa o se mantiene.

¿Cuál es la resistencia sísmica de los hospitales y otros servicios de salud? El desafío es diferente cuando hay que empezar por instalar hospitales de campaña. ¿Se tienen listas de voluntarios médicos y paramédicos que estarían dispuestos a desplazarse? ¿Y listas de los materiales con los cuales deben desplazarse?

No hay que ser agorero. Hay que ser previsor.

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