Comportamiento adulto

Publicado en La Nación el 6 diciembre, 2010
Categoría: Responsabilidad
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Hace muchos años estuvo de moda una técnica denominada análisis transaccional. Es muy simple, muy didáctica. Consiste en afirmar que nuestro comportamiento se sitúa, ante diversas circunstancias, en uno de tres focos: podemos comportarnos como niños. O como padres. O como adultos.

Vemos a alguien reaccionar defensivamente cuando se le señala un mejoramiento posible. O dejarse llevar por la ira ante un contratiempo. Se está comportando como niño.

Vemos a otras personas, juzgar detalladamente el comportamiento de los demás, o darles consejos, o predicar sobre cómo hay que proceder en tal o cual caso. Están actuando desde la posición de padre.

Entre ambos comportamientos, se encuentra un comportamiento más funcional, más saludable para quienes nos rodean: aceptar y hasta agradecer que se nos señale un mejoramiento posible. Sentir lo desagradable del contratiempo pero asumirlo con realismo. Buscar cómo influenciar el comportamiento de los demás, sin subirnos al púlpito, sin dárnosla de modelo. Es el comportamiento de la persona adulta.

¿Qué caracteriza al comportamiento adulto? En primer lugar el realismo. De nada sirve subirse por las paredes porque una circunstancia se interpone en el camino de algo que consideramos deseable o agradable. Lo que no podemos modificar, cuanto más pronto lo aceptemos, mejor.

En segundo lugar, la responsabilidad, entendida como no buscar a quién echarle la culpa, ni atribuirle a los demás mala voluntad hacia nosotros o quejarnos de la mala suerte que tenemos, sino aceptar que somos los únicos actores en nuestras circunstancias y que la acción constructiva debe partir de nosotros y no de terceros. En tercer lugar, respetar a la otra persona. Tomársela en serio. No manipularla. Reconocer que aunque no lo percibamos, está en proceso de mejoramiento.

El comportamiento no es como el color de la piel. Podemos elegirlo. Podemos elegir comportarnos como niño dependiente y atemorizable, como padre arrogante, autoritario, mandón, o como adulto razonable, realista, responsable. ¿Cómo es nuestro comportamiento? Hagamos una encuesta entre personas cercanas. Tal vez nos puedan sugerir algo útil.

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