Desarrollo personal en el trabajo

Publicado en La Nación el 11 octubre, 2010
Categoría: Desarrollo
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Busco un empleo que me desarrolle –dijo la persona que solicitaba el empleo- . ¿Y a qué le llamas desarrollo personal? Preguntó el entrevistador.

Entonces el solicitante respondió:Cultivar el realismo, estar consciente de mis temores y de mis fantasías. Ejercitar la aceptación de mí. Utilizar mis puntos fuertes y mantener la atención sobre mis debilidades. Sentirme ente de acción y no espectador. Hacer valientes exploraciones. Procesar adecuadamente las derrotas. Tener un conjunto armónico de objetivos. Relacionarme maduramente con otros. Ser responsable. Conducirme autónomamente. Tomar decisiones razonables y prudentes.

Cuando le pregunté al entrevistador, por qué le había dado el empleo, contestó: cualquiera que aspire a eso, tiene buena madera.

¿Y el empleo otorgado ofrece eso?Cualquier persona que busque eso, lo puede encontrar en cualquier empleo. Porque el empleo es solo una circunstancia. Pero es la esencia de la persona la que logra el producto ante esa circunstancia. Un puesto de trabajo es como el incesante golpe del escultor. La piedra son las circunstancias. Sin unas buenas circunstancias, no hay desarrollo. En puestos triviales, anodinos, no hay desarrollo. El escultor es el trabajador. Sin su perseverancia, su afán de aprender, su actitud constructiva ante el peso de la labor, no hay desarrollo personal. Éste, es la obra que va saliendo, a golpes de cincel.

El desarrollo personal, no se da sin esfuerzo. Perduran las esculturas en piedra. Desaparecen las esculturas en arena.Tampoco se da de golpe sino que es una construcción que se va erigiendo paso a paso. Solo la omnipotencia del niño aspira a que las cosas ocurran por ensalmo. No es solo el resultado de los éxitos, sino de la forma como procesamos lo que nos sale mal, las desilusiones y las experiencias que dejan un regusto amargo. Es un camino serio que no tiene fin,para recorrerlo con la excitación que da el reto y con la satisfacción que produce contemplar lo andado.

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