El piloto automático

Publicado en La Nación el 10 mayo, 2010
Categoría: Artículos
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En su última entrevista en este periódico, el ex presidente Arias, dice haber soñado con que este país tuviera “piloto automático” como Chile. Me gusta el concepto. Se trata –interpreto- de garantizar la estabilidad y permanencia de los estados satisfactorios de desarrollo, de institucionalidad, de madurez, que se van logrando.

El piloto automático en una nave, es un artefacto que la hace mantener el rumbo. En sus orígenes estaba basado en el giroscopio que es un volante en rotación que hace imposible que la nave se salga del rumbo.

En un país, se trata de legislación que haga imposible abandonar ciertos principios de convivencia. Por ejemplo, para eliminar las garantías sociales, habría que modificar la Constitución,lo cual es una cierta garantía de que la nave no se podría conducir en esa dirección.

Pienso que más estabilidad que la misma legislación, brindan las convicciones profundas ampliamente compartidas. En Costa Rica, creemos que no habría ninguna posibilidad de adoptar la monarquía como sistema de gobierno. Pero otros pasos hacia adelante que se han dado son totalmente reversibles.El descalabro institucional de Venezuela, por ejemplo, fue posible por falta de un piloto automático legal y de convicciones.

El concepto del piloto automático se encuentra en múltiples situaciones. Cuando Cortés quema las naves, hace imposible echar pie atrás. Cuando nuestros mayores valoraban casi religiosamente la educación formal, los estudiantes hacían esfuerzos más serios por tener éxito en ese campo. Cuando el éxito de un club estaba en campeonizar y no en vender jugadores en el mercado mundial, el espectáculo era más lleno de vida.

Los hurtos disminuirían si las compraventas estuvieran sometidas a un escrutinio especial. En las bibliotecas, como en las salas de los copistas medioevales, las sillas deberían tener una sola pata. De esta manera sería riesgoso desatenderse, soñar despierto y finalmente “cabecear”. Y el formato de la rendición anual de cuentas de los presidentes, debe diseñarse para que sirva como instrumento claro de control de gestión.

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