Solidaridad mundial con Haití

Publicado en La Nación el 25 enero, 2010
Categoría: Desarrollo
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Ya Haití era víctima antes del 12 de enero, de una historia que le fue quitando la capacidad de ser una sociedad viable, en la cual las actividades humanas, familiares, empresariales, sociales y políticas, fueran produciendo desarrollo. El desarrollo de los pueblos no consiste solo en ser más productivos, sino en lograr formas de convivencia sociales y privadas que vayan creando un ambiente donde sea posible que las personas sean más felices.

No tenía Haitílas condiciones, ni siquiera para que la ayuda internacional que le llegaba, fuera produciendo mejoras en la situación.

Lawrence Harrison señalaba hace años, en “El subdesarrollo es un estado de la mente” que Haití tenía unos rasgos culturales disfuncionales. Una concepción política que en vez de llevarlo hacia la democracia lo lleva hacia el despotismo, entendido como autoridad no limitada por las leyes y abuso del poder y la fuerza; tensión racial entre negros y mulatos; herencia esclavista; organización económica de subsistencia; carencia de educación; inadecuados métodos de crianza de niños; corrupción; violencia; desconfianza mutua rayana en la paranoia; una posición religiosa fatalista, mágica, que los lleva a pensar que nada de lo que hagan podrá mejorar las cosas.

La solidaridad del mundo con Haití, ha sido singular. Como si en vez de estar atendiendo una catástrofe se estuviera pagando una deuda. Lo cual sería comprensible. ¿Habrán entendido los pueblos del mundo que la exclusión, como la ignorancia y la enfermedad son enemigos de la humanidad, de toda la humanidad?Pero simplemente canalizar ayuda material podría en el mejor de los casos dejar las cosas como estaban antes del terremoto, lo cual sería una meta muy pobre. Algunos hablan de un Plan Marshall como el que sirvió para reconstruir Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Eso es un planteamiento mucho más desafiante, especialmente si del Plan se tomara el objetivo pero se implementaran formas innovadoras de ejecutarlo, porque tal cual se desarrolló en Europa, no funcionaría en Haití.

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