Administrar la abundancia

Publicado en La Nación el 18 enero, 2010
Categoría: Artículos
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Es importante aprender a administrar la abundancia. La escasez nos administra a nosotros. Nos deja pocos grados de libertad.Si tengo solo un cubo de agua, sin duda lo dedicaré a lo más urgente, lo cual simplifica el problema de asignación. Si dispongo de 20 cubos de agua el problema será más complejo porque hay más opciones de uso. Esto es válido para países, para empresas y para cualquier persona.

Cuando convalecemos, hacemos un uso sabio del tiempo porque la energía, la movilidad, están reducidas. Por el contrario, en el estado de vitalidad que nos proporcionan los veintitantos años, con buena salud, dilapidamos.

Chávez en su delirio ideológico no ha sabido administrar la abundancia provocada por los precios del petróleo. Noruega ha inventado una manera de administrar la suya, que es ejemplo para el mundo. Chile la ha imitado para los buenos precios del cobre.

El chico superchispa que va pasando el colegio con buenas notas pero que no aprende a estudiar, tropieza en la universidad, con que ahí ya no basta con la chispa. Debió haber administrado la abundancia.

La persona de gran capacidad de trabajo que no jerarquiza lo que tiene que hacer y dispara en muchas direcciones, no logra cosechar de su capacidad. Asimismo, la persona de gran vitalidad que da en pensar en sí misma, como si se tratara de supermán, desalienta los intentos de colaborar con ella o de aconsejarla, o de acompañarla en sus empeños.

En las empresas, las crisis, las recesiones nos hacen mirar el piso más allá del cual no queremos ir. Las buenas rachas crean problemas que muchas veces solo se ven cuando ya es tarde.

La escasez es fácil de interpretar porque la relacionamos con algo concreto: el cero. La abundancia quizá se desdibuja porque la relacionamos con el infinito. Pensamos que el tiempo no se acabará, ni tampoco la salud, ni la energía, ni el dinero, ni el capital político, ni el viento favorable.

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