Tiempo de esperanza

Publicado en La Nación el 21 diciembre, 2009
Categoría: Contribución
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No espero un reino mágico. Sí un mundo mejor. Donde haya que esforzarse pero el esfuerzo produzca cansancio y no stress.Donde convivir sea una oportunidad de auto realización.Donde nadie tenga un solo objetivo y todos tengamos varios objetivos armonizados. Donde haya epidemias y terremotos pero haya solidaridad y medios eficaces para ponerla por obra. Donde tener más bienes obligue a tener más sensibilidad, sentido de solidaridad y de responsabilidad con los que menos tienen. De manera que por higiene social, no haya exclusión. Y donde exista una seria atención a la apertura de oportunidades para todos. Donde se pugne por llegar a etapas superiores de desarrollo cultural y espiritual.

Donde tanto los habitantes como quienes gobiernan, nos tomemos con seriedad los asuntos políticos, porque nos tomamos con seriedad la dignidad del ser humano.

Donde los maestros y los estudiantes sean aliados para gestionar el aprendizaje permanente. Donde las familias no sean hoteles para que duerman sus miembros sino espacios donde se les dote de herramientas para ser felices y se las utilice con éxito.

Donde las diferencias no separen sino que convoquen al diálogo. Donde haya conflictos pero disposición a gestionar acuerdos. Donde los problemas sean vistos como retos y no como desgracias. Donde la culpabilización y el fracaso pierdan significado ante la disposición a aprender de lo que sale mal. Donde opere el mercado pero no se lo reverencie. Donde el capitalismo sea un credo paraproducir y distribuir,con sentimientos morales, como lo pensó Adam Smith y como lo impulsó Alberto Martén y no un coto donde dar rienda suelta a la avaricia y a la opresión.

Creo que a esto nos acercaríamos si apostáramos un poco más –con o sin fe- al mensaje de Jesús que está en los evangelios. Quizá eso sea el sentido de que el Reino está dentro de todos nosotros. Por eso la Navidad me llena de ilusión y de esperanza. Y espero como un niño.

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