Utópico pero posible

Publicado en La Nación el 20 julio, 2009
Categoría: Política
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El problema hondureño dejó de ser jurídico. Ahora es político, moral, humanitario. La reacción internacional es didáctica, moralizante, y predica alto y claro contra los golpes. Ese es un objetivo válido. De una cierta manera, el golpe daña en acto a la institucionalidad hondureña, pero en potencia daña a todas las democracias del mundo.

Reversar el golpe, restaurar al depuesto lograría ese objetivo. Pero es irreal. E inconveniente. En el esfuerzo por demostrar su derecho, Zelaya nos va convenciendo de que tenían razón los hondureños. Vemos su prepotencia en la derrota y nos laimaginamos en el poder. Lo vemosconvocando a la insurrección y nos lo imaginamos una vez reinstalado. Vemos las acciones del ALBA en julio, y nos la imaginamos en los meses anteriores.

La OEA que se ha mostrado tan empoderada para condenar el golpe, debe ser empoderada para monitorear los procesos de descomposición política que deterioran la democracia, en una suerte de detección temprana de riesgos. Esto incluyeel gestionar que una corte internacional haga un recuento de hechos atentatorios contra la democracia en los países del ALBA.

Una entidad semejante, debe mostrar los hechos indiscutibles –políticos y privados- que a juicio del gobierno hondureño hicieron inevitable el golpe y le dieron el carácter moral de un mal menor.

Los países que se han pronunciado contra el golpe, deben apoyar la creación de una entidad que explore y aplique estrategias que promuevan el espíritu democrático. Así podríamos distinguir entre los dolientes auténticos y las plañideras de ocasión.

El gobierno hondureño debe aprobar un programa que tenga objetivos de mejoramiento del bienestar de los más pobres. No vaya a salir gananciosa la “derechona”.

Quienes dieron el golpe deben mostrar arrepentimiento. Y proponer formas de reparar el daño causado, lo cual no es lo mismo que volver al 20 de junio. Los golpistas podrían auto-sancionarse de manera ejemplar. Y decretar que no habría más sanciones. Es necesaria –por realista- una amnistía, pero no debe constituirimpunidad total.

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