Auto-limitarse

Publicado en La Nación el 30 marzo, 2009
Categoría: Convivencia
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Uno de los usos de la libertad, es el imponerse a sí mismo limitaciones. Por ejemplo, las repúblicas, se imponen a sí mismas la regla de la división de poderes. Los estados que no se imponen esa regla constituyen monarquías absolutas o dictaduras.

La ciencia y la tecnología le han conferido a la humanidad poderes descomunales. La ética llama a la consideración de que no todo lo que es científica o técnicamente posible haya de ser ejecutado. Esa sería una autolimitación que la ciencia se impone a sí misma. Por ejemplo, hay científicos que no estarían dispuestos a producir un híbrido entre un ser humano y un animal, aunque tal cosa fuera posible.

El poder en las empresas, se origina en los dueños, en los accionistas. Sin embargo en muchas empresas, los equipos de ejecutivos han venido adquiriendo más y más poder, lo cual dificulta el control de su accionar. Es el caso de los ejecutivos que han diseñado esquemas de incentivos que los benefician a ellos pero perjudican a los accionistas. Como ejemplo, si los ejecutivos reciben una bonificación por las ventas que hagan, pasarán por encima del análisis de la capacidad de pago del cliente. Cuando el cliente no pueda pagar, ellos ya habrán cobrado su bonificación pero los accionistas deberán enfrentar la pérdida. Esto es en esencia lo que ha ocurrido con los equipos de ejecutivos de las entidades financieras que dispararon la crisis actual.

De esta crisis saldrán cambios. Posiblemente uno de los cambios será la auto-limitación de los equipos de ejecutivos. Aunque tengan poder para dictarse sus esquemas de incentivos o para utilizar distintas metodologías de producción, se auto-limitarán, en función de la armonía de los distintos participantes en las empresas. Y en función de los impactos sobre el ambiente.

Los habitantes que utilizan sus derechos sin auto-limitarlos, no hacen nada legalmente incorrecto pero podrían estar violando normas de convivencia civilizada. Vivir civilizadamente no consiste solo en no infringir la ley, sino en tener sensibilidad por todos los demás.

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