Educación para el siglo XXI

Publicado en La Nación el 23 marzo, 2009
Categoría: Artículos
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El Presidente Obama ha manifestado que las destrezas requeridas por el siglo XXIy que la educación debe desarrollar, son capacidad para resolver problemas, pensamiento critico, espíritu emprendedor y creatividad.

Es posible e importante contar con un método para resolver problemas. La vida no saca los problemas de un libro de texto sino que es muy original para plantearnos algunos muy singulares. Yno podemos excusarnos de resolverlos. Ni esperar que otros nos los resuelvan. Ni aceptar la mala nota por no resolverlos, porque a veces esa mala nota es muy costosa.

El pensamiento crítico es la conciencia de que las cosas no son lo que parecen. Sabemos que la luna no es de queso, pero alentamos otras ilusiones igualmente alejadas de la realidad. Vivimos enmarcados por paradigmas, creencias, prejuicios y es importante estar conscientes de ello. Saber que la urgencia por encontrar respuestas nos lleva a aceptar explicaciones incorrectas. Que quien se matricula en una determinada ideología- liberalismo, socialismo, feminismo, consumismo- pierde libertad y de una cierta forma, se ofrece para ser domesticado. Que nuestra imaginación, que opera de manera distinta al pensamiento, nos hace trampas.

El espíritu emprendedor no es solo la capacidad de forjar una pequeña o una gran empresa. Es la capacidad de ejercer nuestra iniciativa. Asumir nuestra autonomía. Dejar de depender del juicio o de la guía externos. Tomar control de nuestros asuntos. Responsabilizarnos. Reconocer que el futuro es incierto y que ello hace que siempre sea necesario asumir riesgos. Aprender a robustecer nuestra autoestima con el éxito que logramos, no por suerte sino con pensamiento y esfuerzo. Y aprender a enriquecer nuestra experiencia con los fracasos.

La creatividad es vivir como si la última palabra no estuviera dicha, seguros de que existe más de una respuesta correcta. La invención no es el producto de un chispazo externo, sino el premio a preguntarse incansablemente “qué ocurriría si …”. El pasado nos condiciona pero el futuro puede ser un valiente experimento.

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