La cuesta arriba

Publicado en La Nación el 16 febrero, 2009
Categoría: Artículos
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La visión del futuro, de empresas y personas, cuando es realizable, no es un espejismo. Es una guía. Las dificultades por las cuales estaremos pasando en el futuro cercano demandan repensar la visión. Esas dificultades nos podrán llevar a ser mejores o podrán erosionarnos. La dificultad nos conmociona. Si pensáramos que entonces todo se vale, retrocedemos en nuestro desarrollo personal. La dificultad no justifica la rebatiña. Ni la violación de nuestros principios éticos, esos que tenemos que guardar en las buenas y en las malas.

Las dificultades son objetivas. Muchas vienen de fuera. Traen en sí su propio costo. Lo que no hay que pagar es el extra-costo de permitir que deterioren nuestra integridad. En cambio pueden ser una oportunidad para hacernos más sensibles y más eficaces.

La energía física, psíquica, espiritual, de la cual disponemos en un momento dado, es limitada. La que gastamos en lamentos, temores o amargura, se la restamos a la acción constructiva y a nuestro desarrollo personal. Los seres humanos somos capaces de comportamientos paradójicos, no solo de ponerle al mal tiempo buena cara, sino de crecer con ocasión del mal tiempo. Eso se logra en parte cuando le encontramos sentido al mal tiempo.

Una enfermedad, la desocupación, la derrota, pueden ser vistos como calamidades. O pueden ser vistos como oportunidades para reordenar las preferencias, para valorar las áreas de nuestra vida que permanecen libres de esas circunstancias.

El gimnasio, el campo de reclutas, el internado, el noviciado, los primeros años de una carrera,son una muestra de que sabemos aprovechar las dificultades para crecer. De que les hemos encontrado sentido a las dificultades. A la dificultad no buscada se le encuentra sentido, no con la actitud de “para algo será”, como si alguien nos la mandara, sino con la de “ya que está aquí, seamos creativos para sacarle provecho”.

Es distintivo del ser humano el poder transitar por la dificultad con esperanza y el poder elegir en ella, las acciones que lo hagan crecer.

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