Solidaridad

Publicado en La Nación el 19 enero, 2009
Categoría: Artículos
Etiquetas: , , , , , , , ,

El reciente terremoto y la intensa comunicación sobre sus consecuencias, han disparado en buena hora,muchas acciones solidarias: desde el banco que duplica las donaciones de las personas, hasta los grupos de protectores de animales que se apersonan a mitigar su sufrimiento.

A unos cuantos miles de personas, el terremoto los ha convertido en excluidos temporales: excluidos de los servicios básicos, de la alimentación, de la vivienda, del abrigo. ¿Por qué no se dispara la solidaridad con los excluidos de siempre?

Posiblemente los problemas agudos movilizan más que los crónicos. Posiblemente el hecho de que todos sintiéramos el temblor, nos convirtió un poco en víctimas y nos hermanó con los damnificados. Sin duda la publicidad que han merecido los hechos, potencia la solidaridad. Y la facilidad para donar, instrumentalizada por medios cómodos como cuentas bancarias y puntos de acopio de donaciones.

Ahora imaginemos que sobre la exclusión crónica tuviéramos un sitio virtual donde fácilmente obtuviéramos información sobre necesidades de distintas unidades familiares. Donde miembros voluntarios de la comunidad hubieran ido colocando familias merecedoras de ayuda. Dónde supiéramos cuántos almuerzos se podrían proveer con una módica donación. Imaginemos una forma fácil de donar, por ejemplo, aceptando pequeños recargos en nuestras tarjetas o enlas facturas que pagamos. Donde pudiéramos dirigir nuestra donación a situaciones específicas o donar de preferencia a familias que promueven la educación de sus miembros. Las familias destinatarias de esta ayuda tendrían una tarjeta de débito, la cual se alimentaría con las donaciones.Y todo esto se manejaría con transparencia y con el mismo rigor contable con que los bancos manejan las transacciones de sus tarjetas de débito.

Pienso que estamos naturalmente inclinados a la solidaridad. Que esa solidaridad no se ejecuta porque desconocemos las necesidades, dudamos del destino de las donaciones callejeras y no tenemos retroalimentación sobre lo que ocurre con ellas. Todo eso se puede resolver con las tecnologías de infocomunicación disponibles. Tal vez esa innovación ya esté en camino.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *