Un cuarto de hora

Publicado en La Nación el 13 octubre, 2008
Categoría: Artículos
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El futuro es más impredecible cuanto más lejano. La probabilidad de acertar sobre cómo será el próximo martes, es mayor que la de acertar sobre cómo será algúnmartes del año próximo. “Larga me la fiáis” es una expresión literaria para calificar una promesa a muy largo plazo. Si ofrecemos para mañana, nos sentimos más compelidos a cumplir que si ofrecemos para dentro de un año. Ofrecer para dentro de un año, podría merecer esa linda expresión que he escuchado de “para nunca sin falta”.

En un plan de mejoramiento continuo, las buenas prendas se ven en las acciones que se ejecutará próximamente. Las promesas a mediano plazo, deberían ser sometidas a una tasa de descuento para ver cuál es su verdadero valor presente.Eso lleva a que sea importante no utilizar unidades de medida del tiempo muy grandes. Es preferible un plan que indique los mejoramientos del próximo mes, que uno que comience por señalar los del próximo año.

La utilización del año como unidad, nos hace perder de vista el valor del próximo movimiento, del próximo paso, de la próxima jugada. El equipo de futbol que visualice el partido como formado por dos tiempos de cuarenta y cinco minutos, será menos eficaz que el que considere que el partido comienza con cada jugada.

Pienso que la unidad controlable, maniobrable, operable, utilizable, es el cuarto de hora. Creo que cuando perdemos el tiempo lo perdemos en cuartos de hora. Y cuando lo aprovechamos, también. De manera que es de cuarto en cuarto de hora que nos jugamos la vida. En un cuarto de hora leemos varias páginas o escribimos una. Nos ponemos de acuerdo sobre unas reglas de juego en una relación o un negocio. Podemos escribir los puntos básicos de nuestra estrategia personal. Toma quince minutos saludar a un amigo. Hacer una lista de propósitos. Explicar un malentendido. Descubrir un error. Y enmendarlo.

Un comentario
  1. Se me vienen a la triste memoria los PAO, POA, Planes estratégicos, Planes de Inversión, y planes de planes, obligados en nuestra legislación, y “controlados” por La CGR. Todo, o en parte, para aprobar presupuestos, para los cuales, luego, se presentan “denuncias” por su mala ejecución, y el resultado de aparentes: “excedentes financieros”. Estos planes, en sus extremos, carecen de una visión a largo plazo. Me preocupa, que, la ejecución por cuartos de hora, descuide como lo hace lo “controlado” por la La CGR, el cumplimiento de objetivos institucionales, metas anuales y de largo plazo, y, sobretodo el cumplimiento de unos presupuestos, casi únicamente, barnizados por el calce de sumas y restas, y, la “aparente” cobertura de un marco legal interpretado a la luz de una “polititica de aprobaciones” (para luego, responsabilizar, solamente a una parte ejecutora de incumplimiento, dejando en un limbo a sus aprobadores). Esta bien, la atención en los cuartos de hora, pero, sin dejar de lado objetivos y propósitos de largo plazo. Me atrevo a afirmar: la mayor parte de instituciones ya no cumple sus objetidos primos de ley, y, eso sí, estan imbuídas en un “activismo” de todos los días, Sin un amarre “lógico” con sus propósitos institucionales, y, ¿cómo es posible, les aprueban sus presupuestos? Todo dentro de un ambiente contrario al de la “excelencia”. Siendo ese, un mayor problema que el del Déficit Fiscal, ya que se estan utilizando bienes…sin busqueda de excelencia, sino del activismo. Sumado, lo anoto con hilaridad, a que les recomiendan no dejar excedente financiero, el cual obviamente sería ocupado con los mismos criterios.

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