Tiempo de cosechar

Publicado en La Nación el 6 noviembre, 2006
Categoría: Artículos
Etiquetas: , , , , ,

Muchos estudiantes están llegando al final de un tramo del camino. Desde esta cumbre se experimentan justificados sentimientos de satisfacción. La misma satisfacción tienen derecho a sentir los maestros que los han acompañado en el trayecto. Y los padres, para los cuales la disciplina estudiantil de sus hijos, comporta también limitaciones, esfuerzos y desvelos. Sentimiento análogo se vive en las empresas que hace poco han concluido el período fiscal o que están cerca de la terminación del año natural. Es hora de felicitaciones, de jolgorio, de campanas al vuelo,de “qué gatos somos”, de “pues claro, siendo como somos, cómo no íbamos a lograrlo”.

Pero recordemos junio, recordemos cuando no estábamos ni cerca del principio ni cerca del final. Cuando lo único cierto era el esfuerzo que nos estaba costando cada metro de ascenso. Y cuánto nos perturbaba no tener a la vista la cumbre, el final, la meta.

La euforia de hoy, mirémosla al lado del desaliento de ayer. Quizá a esto se refiere el Eclesiastés diciendo que hay tiempo de plantar y tiempo de cosechar.

Una herramienta conceptual muy útil es la del costo-beneficio, que combinados elementos de distinta naturaleza. Una, el costo, el esfuerzo, el sacrificio, la disciplina, la autonegación. Si se desea ganar unos intereses al final del año, hay que reducir el consumo y hacer algún ahorro. Si se desea recorrer cien kilómetros en una motocicleta hay que gastarse unos colones en combustible. Si queremos pulmones y arterias más limpias, hay que privarse de más cigarrillos y chicharrones. Más disciplina de ejercicio para mejor circulación. Menos horas de tele y más de lectura para un mejor rendimiento estudiantil. Más horas con los hijos para aumentar lo que les ponemos en su lonchera emocional para el lindo viaje que están emprendiendo.

El niño se rebela contra el costo. La experiencia del adulto maduro ha logrado conectarlo con el beneficio a través de la imaginación, del buen juicio, de la esperanza.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *