Aprobaciones a medias

Publicado en La Nación el 15 mayo, 2006
Categoría: Artículos
Etiquetas: , , ,

Entre tomar una decisión y ejecutarla eficazmente, hay una gran distancia. El “sin querer queriendo” del Chavo, tiene sentido. Hay decisiones que se toman con más o menos corazón detrás de ellas. Conviene distinguir entre una decisión y una resolución. Una decisión es un ejercicio intelectual. Una resolución es una posición vital.

En los grupos que tienen que tomar decisiones, cuando se verifica el acuerdo, no hay forma de saber cuál es el grado de compromiso de quienes están a favor. Unos podrían estar muy comprometidos. Otros tibios. Y otros podrían sentirse remolcados hacia el acuerdo. Son aquéllos que luego pondrán mala cara cuando se presente el presupuesto requerido para ejecutar la decisión, o quienes asumirán una actitud pasiva cuando la decisión enfrente dificultades. O quienes cuando los resultados no sean los esperados, externarán su tibieza original y dirán que la verdad es que nunca estuvieron muy convencidos.

Algunas decisiones no suscitan entusiasmo. El paciente no aplaude cuando le prescriben una operación quirúrgica. El dueño de casa tampoco cuando le indican que tiene que cambiar las cerchas que sostienen el techo porque se las comió el comején. En los grupos, algunos consensos no se manifiestan con vibrante aplauso a favor de la decisión, sino que deben ser deducidos del hecho de que uno o dos manifiesten acuerdo y el resto no hagan una oposición ruidosa. Quien tiene que ejecutar una tal decisión de consenso, debería estar prevenido contra las dificultades que encontrará.

Tampoco hay forma de saber si algunos de los que están de acuerdo lo están solo por no contradecir al proponente: “voy a estar de acuerdo. No me parece conveniente. Pero tal vez en el camino el asunto pierda fuerza, se descarrile o quede olvidado por ahí”.

En decisiones de gran importancia, convendría hacer un buen sondeo de la inversión emocional que se está dispuesto a hacer para llevarlas adelante. No vaya a ser que todo termine en entierro de primera clase.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *