Responsabilidad familiar financiera

Publicado en La Nación el 28 noviembre, 2005
Categoría: Artículos
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Cuando amanece lloviendo, nos vamos al trabajo con paraguas. Somos muy hábiles para reaccionar a los cambios visibles. Pero somos muy ciegos para las tendencias, esos cambios que ocurren lentamente, se notan poco pero que se van acumulando, hasta llegar a producir modificaciones drásticas de las circunstancias.Nos estamos haciendo más longevos. Viviremos más tiempo después de acogernos al retiro. Si el retiro llega a los 70 –hay que irse olvidando de los 65- y alguien vive hasta los 90, vivirá “retirado” 20 años, con una pensión posiblemente menor que las actuales, en medio de bienes y servicios más costosos que los actuales.

La familia ha venido evolucionando. Los hijos tienen menos disponibilidad y sienten menos obligación de atender a sus padres ancianos que hace algunos años, cuando hasta los nietos lo hacían con sus abuelos. Los matrimonios jóvenes no tienen la posibilidad de contribuir al sostenimiento de padres y abuelos porquesus obligaciones son muy altas,tanto porque el estándar de vida al que aspiran es alto y costoso,como porque la educación gratuita ya no es una opciónpara muchas familias. Iniciar los once años de educación privada de una personita, equivale aproximadamente a haber contraído en ese momento una deuda de veinte mil dólares.

La medicina se ha hecho más eficaz, y más cara. La seguridad social, padece creciente estrés porque ahora sus clientes somos muchos. Y porque los costos médicos son más altos. Además, cuanto mayores seamos, más asistencia médica necesitaremos.¿Con qué vamos a pagar todo eso?

Los anglosajones dicen que hay que ahorrar para “un día lluvioso”.Bueno, ese panorama que he pintado, tiene cara de “día lluvioso”.

En estas semanas usted recibirá el aguinaldo. Algunos, los dividendos de las asociaciones solidaristas y muchos en marzo,los fondos retirables de capitalización laboral. Asuma la publicidad como un mensaje sobre lo que podría comprar. No sobre lo que debería comprar. Haga como Diógenes quien gustabapasearse por los mercados “para ver todo lo que no necesitaba”.Una buena actitud, para quienes desean ahorrar para aquellos días lluviosos.

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