Crear el futuro

Publicado en La Nación el 24 octubre, 2005
Categoría: Desarrollo
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Hace 50 años, dice este periódico en la sección correspondiente del día 19 de octubre, el Ministro de Trabajo de entonces, pide a sus compañeros de Economía y Agricultura reunirse para considerar un memorial firmado por más de cien zapateros,quienes se quejan de que si continúa la importación de calzado se producirála desocupación de cientos de trabajadores.

En ese momento, los quejosos pronosticaban bien los perjuicios que sufriría su negocio. Pero ignoraban –porque sobre el futuro no hay conocimiento- cómo iba a cambiar el sector. No sabían por ejemplo que la proporción de la población “calzada” iba a ir subiendo parejamente con elbienestar económico que se iniciaba por entonces. Tampoco podían prever que quienes usaban calzado iban a pasar de tenerun único par de zapatos, como ocurría en aquel tiempo, a tener distintos zapatos para distintas ocasiones y propósitos.

No podían ver tampoco que la totalidad de los zapatos iba a ser confeccionada a máquina en líneas de montaje de alta producción. Ni que el cuero iba a ser sustituido por materiales sintéticos y que esos materiales sintéticos iban a hacer prácticamente imposible su confección artesanal.

¿Qué debió haber hecho el gobierno?. Si hubiera atendido la demanda de los quejosos, hubiera sacrificado la visión de totalidad y la visión de largo plazo para rendirse a las necesidades de un grupo en un momento dado. ¿Pero cuáles reglas de decisión debió haber seguido el gobierno? Tampoco los gobernantes, con ser tantos y tan “leídos” podían tener más que conjeturas sobre el futuro. Hay una regla que en ese tiempo no era tan compartida como ahora: si importamos lo que no sabemos hacer y hacemos lo que sí sabemos, saldremos beneficiados. Otra regla: los buenos cambios no son buenos para todas las personas ni para todos los grupos. Y otra: hagamos mínimo el sufrimiento de quienes van a ser desplazados por las importaciones. Si hubieran atendido el síntoma que representaba la queja de los zapateros o hubieran seguido la regla de “estamos bien como estamos”, todavía tendríamos que “amansar” los zapatos, como entonces. Gobernar no es apagar incendios. Es crear condiciones para un mejor futuro.

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