No entremos en detalles

Publicado en La Nación el 17 octubre, 2005
Categoría: Artículos
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“El diablo está en los detalles” es un dicho anglosajón que tiene el sentido de que aun los proyectos más grandes dependen para su éxito de los componentes más pequeños.Un buen caballo con una mala herradura, no puede desempeñarse de manera excelente. Pero se atribuye al arquitecto Le Corbusier el dicho de que “Dios está en los detalles”, supongo que con el sentido de que en una obra maravillosa, la perfección está en la totalidad pero vibra en los detalles: hay espinas realmente bellas en un rosal.

La pintora que pinta un cuadro, ha de escoger bien el tema, dedicarátiempo a elegir una composición adecuada, lo cual son como las ideas generales del cuadro, pero además ha de atender muy bien a todos los detalles: trazos, luces,sombras. Ahí donde todo depende de nosotros, debemos ser muy cuidadosos con los detalles. Pero hay fenómenos que tienen su propio dinamismo. Si sembramos una semilla, aparte de escogerla bien y preparar el sitio de la siembra, poco tenemos que hacer sino esperar que la naturaleza cumpla su proceso. Lo mismo ocurre en los grupos humanos. Son grupos vivos que van produciendo de sí mismos fenómenos y comportamientos de la misma manera que una chayotera va produciendo bejucos y quelites.

En los grupos humanos – grupos escolares, grupos de trabajo, países- es imposible prever todos los detalles de lo que la convivencia va a ir haciendo emerger. Entonces hay que apegarse a normas generales. Luego según transcurre el tiempo, el mismo grupo debe ir evaluando la bondad de esas normas ¿Hacen al grupo más eficaz, lo hacen más agradable? Y con base en esos resultados se puede ir modificando la norma. He visto grupos sin normas, que echan a andar y que van aprendiendo de su propio funcionamiento. Entonces en el camino van proponiendo normas que no son el producto de un plan ideal, sino que adoptan las buenas experiencias vividas.

Hay líderes controladores, preocupados por el último detalle. Hay también los que saben que el potencial de expresión humana es infinito. Estos se ocupan más de las grandes directrices. Colaboradores y habitantes son más productivos de esta manera. Y quizá más felices.

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