La gallina de los huevos de oro

Publicado en La Nación el 19 septiembre, 2005
Categoría: Artículos
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Me ha sorprendido que muchas personas no conocen la historia. La cuento resumida. Un granjero recogía huevos todas las mañanas de los nidos de sus gallinas. En uno de ellos encontró, un huevito de oro, pequeño pero de oro. Los siguientes días,lo mismo. ¡Qué maravilla! Se lo contó a un experto amigo suyo, quien le hizo algunas cuentas y le dijo que a ese paso, él se haría millonario en tres años, pero que si descubrían cuál era el mecanismo que convertía maíz en oro, se harían millonarios ambos, a la velocidad de la lotería, es decir, de la noche al día. Y como lo primero que aprenden los expertos es a analizar, y analizar es descomponer el todo en sus partes, desarmaron a la famosa gallina, y se acabaron los huevos de oro.

Son muchas las historias que podrían agruparse bajo el tema de esta fábula. Veamos algunas. Pensemos en el profesional que se ve tan demandado por su trabajo y tan inspirado por los correspondientes honorarios, que deja de estudiar y ya no está al día.

O la ejecutiva que en una negociación sobre su remuneración, se pone muy difícil y hace que la empresa busque y encuentre cómo sustituirla. O el sindicato que acorrala a la empresa y la presiona hasta ponerla en la disyuntiva de ver su rentabilidad reducida sustancialmente o cerrar.

O el vendedor que tiene a varios maquiladores confeccionándole productos y establece una política de trato comercial de explotación con ellos. O la empresa que en vista de las apreturas del momento reduce costos,reduciendo el valor que entrega a sus clientes y los pone en camino de buscar otros proveedores. O el monopolio que pierde de vista al cliente y va alimentando una opinión pública adversa. Y peor, la empresa en competencia que llega a accionar como si fuera un monopolio.

Pero no solo opera esta fábula en los negocios. La sobrepesca en el Golfo de Nicoya. O el sobrepastoreo que se pone como ejemplo cuando se explica la tragedia de los comunes, esto es, el uso irracional de recursos que son de todos. El desarrollo turístico tan intenso que hace que los sitios dejen de ser agradables. O el restaurant selecto que hace tanta publicidad cuyo efecto es que le llegue tanta gente que se va masificando. O el parque ecológico con sobrecarga.

El fumador intenso está poniendo en peligro a la gallina de los huevos de oro de su salud. El jugador de alto rendimiento que afloja en la disciplina de su preparación física. La persona inteligente que deja de cultivarse. La obrera talentosa que empieza a negarse a aceptar nuevos y desafiantes encargos porque ya hace bastante.O el enamorado que deja de alimentar su relación. O el amigo que deja de reciprocar las atenciones de su amiga. O el profesor que siente que ya hizo suficiente esfuerzo y que de ahora en adelante, los estudiantes que de veras tienen interés aprendan como puedan. O el político que se olvida de cómo funcionan los mecanismos de la democracia.

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