La técnica de Delfos

Publicado en La Nación el 12 septiembre, 2005
Categoría: Artículos
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Al pie del Parnaso, el monte sagrado de la Grecia Antigua, operaba el Oráculo de Delfos. Un lugar donde la gente venía a plantear preguntas y recibía respuestas a través de pitonisas a las cuales se suponía inspiradas por los dioses, las cuales por la fuente atribuida de su inspiración, gozaban de amplia credibilidad.

En los trabajos grupales de generación de ideas, de búsqueda de soluciones, encontramos que con frecuencia las ideas no se toman por su valor objetivo sino que se las recibe con mayor o menor apertura, según su procedencia. El cuestionamiento que proviene de una persona habitualmente crítica, es rebajada con la consideración de que como fulanito es tan negativo siempre, no hay que ponerle mucha atención. Lo mismo ocurre con la idea novedosa que da quien tiene fama de “volado”: ¡Qué podíamos esperar de fulanito quien siempre está produciendo ideas locas!

Ocurre también que, como entre los miembros de un grupo existen afinidades o repulsiones de distinta intensidad, cuando la idea procede de alguien que no es santo de nuestra devoción, la valoramos menos que cuando procede de esa persona a la que tanto admiramos.Notemos que tan perjudicial para los resultados puede ser aceptar como excelente una idea mediocre, como descartar sin análisis una idea de alto valor.

¿Cómo hacer para aumentar la objetividad de los grupos de trabajo y lograr quela valoración subjetiva que hacemos de quien da la idea, no perjudique su consideración? Existe una técnica llamada la “técnica de Delfos”, según la cual las ideas se emiten anónimamente o las recibe un coordinador, quien elimina todo indicio de su procedencia. Entonces, y puesto que quedan ausentes etiquetas y sentimientos sobre el emisor, los miembros del grupo pueden hacer un análisis más objetivo.

La técnica da para más. Imagine que se plantea un tema a consideración del grupo. En una primera ronda se producen un conjunto de ideas, las cuales son organizadas por el coordinador, de forma que ya no son simplemente una lista de posibilidades sino aglomeraciones de ideas que constituyen soluciones preliminares al asunto que se maneja. Estas soluciones, se devuelven a los participantes, quienes reciben sus ideas unidas a las ideas de otros. Esto generalmente estimula el proceso de ideación de esta segunda ronda,porque se encuentran nuevas posibilidades o limitaciones a las ideas originalmente emitidas. Así, en varias rondas, libres de prejuicios, podemos ir combinando ideas según su valor objetivo.

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