Frescos, ansiosos y los demás

Publicado en La Nación el 29 agosto, 2005
Categoría: Artículos
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Richard Carlson, en “No te ahogues en un vaso de agua”, dice que nuestra lista de pendientes no estará en cero ni el día de nuestra muerte. En efecto, somos un poco colegas de Sísifo. Vamos subiendo la roca al cerro con esfuerzo y todos las noches, se nos devuelve y amanece de nuevo al pie para que recomencemos de nuevo.

A unos eso los deja sin cuidado. Son los “frescos”.A otros los pone muy ansiosos y después de años de trabajo, se siguen quejando de la aparente improductividad de lo que hacen, puesto que siempre tienen una larga lista de pendientes. Otras personas se ponen ansiosas. Empiezan a visualizarse como prisioneras de los pendientes, los cuales se les convierten en una fantasía indefinida que les hace decirse continuamente “no tengo tiempo”, “estoy ocupadísima” ¿Cuál será la diferencia entre unas y otras personas? Creo que dos elementos podrían explicarla. Primero, la forma como unos y otros experimentan la sensación de exigencia. Y segundo,la percepción que tenga cada uno sobre su capacidad de acción. Si alguien experimenta la sensación de que dejar algo sin hacer es una falta gravísima y se siente culpable por ello, será más ansioso que el “fresco”. Si tiene una percepción de su capacidad de acción yse siente como supermán o la mujer maravilla, también será más ansioso que el “fresco”

¿Y entonces cuál sería la posición sensata, si se la pudiera escoger? ¿Cómo llegar a ser muy eficaz pero saber convivir apaciblemente con los pendientes ? Creo que hay que aceptar con realismo que existen tareas que sería muy bueno poderrealizar hoy, pero que si no las realizamos, el mundo no se paraliza.Y aceptar con humildad que nuestra capacidad de acción es limitada. Que hay una gran distancia entre lo que creemos que somos capaces de hacer y lo que realmente vamos logrando. Pero como esto se puede parecermucho a los razonamientos del “fresco” ¿Qué más habría que agregar?

Hay que agregar diligencia y sagacidad. Diligencia para aprovechar bien el tiempo. Para hacer las cosas con entusiasmo. Para comprometernos a no detener la marcha. Sagacidad para hacer primero lo más importante. Para utilizar métodos eficientes de acción. Para darnos cuenta de que un poco de ansiedad por lo que está pendiente, nos acicatea a ejecutarlo, pero que la ansiedad elevada, puede reducir nuestra eficiencia. Para administrar inteligentemente el ciclo acción-pausa. Para caminar más rápido cuando hay mejores circunstancias de concentración, de salud, de apoyo. Y así no lamentarnos del lento progreso cuando la necesidad de descanso, las adversidades o la gripe nos hacen bajar el ritmo.

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