Para que se luzca

Publicado en La Nación el 27 junio, 2005
Categoría: Desarrollo
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Hay dos actitudes básicas en un jefe –o en un maestro o en un padre- .Puede hacerle encargos a las personas para “probarlas”, para ver cuánto dan, para ver si han aprovechado, para verificar si están donde “deberían” estar.La otra actitud, es la de hacerles encargos “para que se luzcan”. Les hacen los encargos para que muestren lo que se sabe que tienen, para que tengan una oportunidad de desplegar lo que se sabe que hay dentro de ellos.

Este es uno de los elementos que utilizanlos maestros en motivación, según el libro de Joe Batten y Mark Victor Hansen (The master motivator). En unas pocas páginas y con expedientes literarios muy amenos, más propios de una novela que de un libro para ejecutivos, logran señalar unas cuantas realidades, la verdad, casi todas conocidas, pero que articuladas en un enfoque, producen un efecto singular.

Quizá el elemento fundamental es la afirmación de que nos motivamos desde dentro o sea que el tema no debe ser el de cómo motivar a otros sino el de cómo promover la automotivación propia y la de los demás. En ese camino, el primer paso es conocer muy bien nuestras fortalezas y las de los demás. Se trata de realizar el ejercicio humilde –ser humilde es andar en la verdad- de señalar para qué servimos y para qué sirven los demás.

Nosotros – y los otros también – nos motivamos cuando alguien –un maestro, un jefe, la madre- tiene expectativas altas sobrenuestra capacidad de producir un resultado. Esa expectativa debe estar basada en el conocimiento que se tiene sobre las fortalezas de aquella persona a la que se quiere hacer el encargo.

El encargo tiene que ser suficientemente retador, pero posible de realizar. Si desborda nuestras capacidades, no lo intentamos o lo intentamos y nos frustramos. Si es extremadamente fácil, no sentimos el desafío que nos lleva a medirnos con la situación.

Un encargo así, terminará en éxito. El éxito permite aprender, permite construir una memoria agradable de nuestro desempeño,a la cual podemos acceder en circunstancias futuras. El éxito también, debidamente procesado mediante la auto reflexión, hace que mejore la imagen que tenemos de nosotros mismos. Con más aprendizajes y más auto estima, aumenta la capacidad para acometer retos mayores en el futuro, lo cual constituye un círculo virtuoso.

Esto es sencillo. Es aplicable. Es desarrollante. Y me recuerda a todos los buenos jefes y maestrosque he tenido.

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