Del dicho al hecho

Publicado en La Nación el 23 mayo, 2005
Categoría: Artículos
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No se si los chimpancés imaginan cosas. Sí se que según la llamada “teoría de la mente” solo los seres humanos pueden imaginar lo que están pensando los demás. Eso de imaginar, suena entonces a una capacidad superior.

La acción es diferente al pensamiento. Pensamos,y sin fricción, sin tiempo, sin consumo de energía,podemos pasar de un sitio a otro, de un asunto a otro. Podemos escalar montañas sin esfuerzo. Desafiar la gravedad. Pero en cuanto intentamos pasar del pensamiento a la acción,tropezamos con la realidadfísica. Entonces cuesta esfuerzo subir una pendiente. Las cosas pesan. Transpiramos. No todo nos sale a pedir de boca. Nos frustramos de lo poco que vamos logrando.

Quizá por eso, por la gran distancia que hay entre el imaginar fácil, ingrávido y el hacerarduo, demandante, tortuoso,a menudo caemos en la tentación de recurrir a sustitutos de la acción. Entonces, como hacer es tan difícil, decimos incesantemente lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, cuán exitosos vamos a ser, cómo se nos va a aplaudir. Hablar es un poco más difícil que imaginar, pero indeciblemente más fácil que hacer. La habladera, los planes orales, los discursos, las promesas amorosas y las promesas de campaña, quizá no sean mentiras deliberadas, sino una muestra de que ante la dificultad de hacer, recurrimos a decir lo que haremos y de una cierta manera nos ilusionamos con que si bien eso no es lo mismo que hacer, al decirlo, de una cierta forma ya lo hemos hecho.

Tal vez por eso nos gusta tanto decirle a los demás lo que deberían hacer. Al presidente, al jefe, a la pareja, a los hijos. Nuestra fantasía nos da a entenderque de esa manera estamos haciendo, creando. Y pensamos que desde el punto de vista de la realización, decirle a otro cómo se hace una mesa, es como haberla creado.

Sentimos que nuestra mente está poblada de ideas, a las que les falta poco para ser realidades. Esto lo voy a hacer “en cuanto tenga chance “, “en cuanto me ponga a hacerlo”, “en cualquier momento”,“el día menos pensado”. Nos deslumbra la idea y la confundimos con la realidad.

La aceptación de la realidad, lo cual caracteriza a unapersona madura,la llevan a distinguir entre lo imaginado y lo realizado. A eso se refiere ese refrán tan cierto de que “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. La empresa, el país, la persona,cambiarán cuando se aplauda lo hecho y no lo que se dice que se va a hacer.

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