Algo sobre brechas

Publicado en La Nación el 2 mayo, 2005
Categoría: Artículos
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La economía es una disciplina complicada. Hablamos de efectos que tienen muchas causas. Y la mente humana prefiere pensar en una o pocas causas. En eso tenemos un poco la mentalidad de querer descubrir al culpable. ¿Cuál es la causa de que en un país como Costa Rica, con tantas condiciones favorables, haya tanta pobreza? En el bus, en el estadio, en la soda, se irrumpe sobre el problema con gran superficialidad. Y entonces según los gustos, seseñala una causa: el gobierno, los diputados, las leyes, los españoles que nos colonizaron, la filosofía católica, los políticos, la corrupción. Ninguna de esas es la causa, pero posiblemente con todas y algunas más, se encuentre una explicación robusta, pero complicada.

Una posición populista sería convencer a la gente de que la culpa es de los que más tienen, y si se quiere ser más demagógico, se diría quela culpa la tienen los ricos. Sostener eso en un país como Costa Rica, donde operan leyes laborales, de seguridad social, de educación gratuita, de impuestos altos, resulta un poco débil. Pero –¡atención!- es una afirmación semejante a la que va envuelta en el dicho de que el TLC hará más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Pienso, en pura lógica económica, que el TLC aumentará la brecha entre ricos y pobres. Veamos. Si hiciéramos una maratónica nacional, en la cual, en una calle muyancha corriéramos todos, desde luego dos horas después de la partida, irán adelantequienes están más listos, más entrenados, mejor asistidos y tienen mejor equipo. Pero los menos listos, entrenados, asistidos, equipados,también habrán recorrido alguna distancia. Al principio la distancia entre unos y otros, era cero porque estaban juntos. Dos horas después unos van adelante diez kilómetros y otros sólo cuatro. La distancia se ha hecho mayor, pero hasta los más lentos estarán más allá de donde estaban.

Creo que eso ocurrirá con el TLC. Quienes tienen capital, destrezas empresariales y contactos, aprovecharán más la oportunidad. Pero, a menos que se demuestre lo contrario, también podrán aprovecharla los muchachos recién graduados, o el trabajador empeñoso, aunque no tengan capital, ni destrezas empresariales nicontactos.

Si alguien quiere una sociedad donde todos tengamos lo mismo entonces el aumento de la brecha entre unos y otros debería preocuparle. Pero todos podríamos estar mejor, aunque la brecha aumente. Esto no es política. Es aritmética.

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