Ayuno y oración

Publicado en La Nación el 21 marzo, 2005
Categoría: Artículos
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Tengo dos amigos, uno creyente, el otro no creyente. Para ambos –creo que para todos- esta semana será una semana distinta: oficinas públicas cerradas, noticieros sin noticias, descanso escolar. El creyente piensa que debe aprovechar esta semana paraalabar, no solo con la palabra, sino con el cuerpo. Dice que el ayuno es una forma de alabanza. Como lo es el prescindir de algunas comodidades. Se ve entonces dedicando un poco más de tiempo a la oración y a la meditación que a la comida y al disfrute.

El no creyente, muy respetuoso, dice que él de una cierta manera piensa lo mismo. Que sin afán de obtener un premio o de evitar un castigo, siente que debe estar agradecido por el hecho de formar parte de este mundovivo y de encontrar en torno a sí tantas oportunidades y tantas fuentes de satisfacción. Su forma de estar agradecido es hacer lo que tiene que hacer con excelencia. No se siente obligado a hacerlo así, pero le parece de justicia básica que si fue educado, si todos los días encuentra pan en la panadería y energía eléctrica en sus tomacorrientes, él tiene que producir con su trabajo un valor que otros encuentren y celebren.

El creyente se siente obligado por el precepto de la caridad. Lo menos que el amor puede hacer es movernos a hacer bien lo que tenemos que hacer. El amor al prójimo –dice- no es para animar fantasías sobre cómo un día vamos a participar en campos de trabajo que mejoren la vida de los niños perjudicadospor la guerra en el mundo. Además espera una recompensa en un reino futuro. Elno creyente no espera otra recompensa que la que le produce darse cuenta de su integridad. Para él, el reino futuro no hay que esperarlo, sino que hay que hacerlo llegar a golpes de voluntad, arrebatarlo a las circunstancias, al caos, con palpitaciones de acción ordenada, con sentido.

Esta semana es sosegada. Para los creyentesconmemora sucesos llenos de sentido y vibrantes de trascendencia. Pero ni los no creyentes podrán sustraerse de una cierta atmósfera que invita a la reflexión. Es una llamada a la ascética o al menos a la autodisciplina. El significado original de la palabra ascética es ejercitarse en un arte o una ocupación. La preparación física del atleta es una cierta forma de ascética. Algunas prácticas gerenciales como las relacionadas con calidad, son una forma de ascética. La autodisciplina del estudiante y del trabajador que pugnan por adaptarse a unas determinadas exigencias, también podrían ser vistas como ejercicios ascéticos. Y desde luego, el ayuno y la oración en procura de un crecimiento espiritual.

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