Coraje

Publicado en La Nación el 7 febrero, 2005
Categoría: Artículos
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Un entrenador de futbol me ha pedido que me refiera al coraje. Empiezo con una anécdota. Hace algunos años, estaba conduciendo un taller de desarrollo de ejecutivos en un banco. Estábamos trabajando interactivamente en el grupo, sobre el tema del coraje. Estaba entre los participantes uno que había sido buen jugador de futbol de primera división. Tomó la palabra y dijo que en una ocasión, él había venido bajando su rendimiento por falta de disciplina en el acondicionamiento físico y que en un juego importante, su entrenador lo cambió a los veinte minutos de juego. Al salir del campo, el entrenador le dijo que lo veía lesionado. Que fuera al camerino y que en tal lugar encontraría un linimento y que se lo aplicara. Él fue al sitio y se encontró una botella etiquetada con la frase“vergüenza deportiva”.

Una persona puede jugar el juego con desgano, el deportivo, el laboral, el de su vida. Lo puede jugar mal para protestar contra el jefe, contra el entrenador, contra los compañeros, sin darse cuenta de que ella es la primera perjudicada.Lo puede jugar mal, sin empeño, sin entusiasmo, por la creencia equivocada de que si se empeña, si se entrega, podría salir perdiendo si no se le recompensa ono se le reconoce. O por la creencia, también destructiva,de que hay que economizar esfuerzos o que hay que evitar lo que duele o lo que nos hace sufrir. Para quienes piensan así, holgazanear es una ganancia y esforzarse es un costo. Es el vivazo que trata de irla pasando de manera que pueda tirársela rico sin despeinarse.

Es importante aprender a valorar el propio juicio. Aprender que es una ganancia poder reconocer que lo hemos hecho bien. Que hay que respetar la propia valoración que hacemos de los resultados que producimos. Que esa valoración basta, aunque nadie más esté de acuerdo. Que no buscamos el aplauso del profesor o del jefe o del entrenador, sino primero, nuestro propio reconocimiento. Entonces haríamos las cosas bien por que eso nos afirma, nos construye como personas. Porque sentimos que nos debemos respeto a nosotros mismos.

El esfuerzo nos construye. Sin el esfuerzo que hicimos para aprender a leer o a andar en bicicleta, no seríamos lo que ahora somos. Escapar de las dificultades en vez de enfrentarlas, buscar el camino facilón del menor esfuerzo,nos atrofia. No se trata de buscar masoquistamente lo difícil porque es difícil. Pero cuando lo difícil llega, hay que asumirlo con entereza. No con una parte que lo asume y otra parte que se lamenta, se queja o busca compasión.

Uno de los elementos en que pongo más empeño en los programas de toma de decisiones es en el de que los problemas pueden ser vistos como calamidades indeseables o como retos, como oportunidades. Éste último es el enfoque del cual se pueden esperar mejores resultados para el equipo y para la persona. El ser humano es un ser para la acción. No para estar estático como una piedra, errante como un gato o meciéndose con el viento como un árbol. Los desafíosson una invitación a que pongamos en funcionamiento nuestros recursos personales. Si dejamos que los desafíos desaparezcan o que los resuelvan otros, estaremos perdiendo oportunidades de acción.

El problema, el reto, la dificultad, nos da la posibilidad de ver de lo que somos capaces. Si siempre hacemos lo fácil, no sabremos de qué somos capaces. Y una de las sorpresas más constructivas que puede llevarse un jugador, un estudiante, un trabajador, es la de descubrir que es capaz de mucho más que lo que habitualmente visualiza.

Cadapersona -jugador,estudiante, trabajador-haría bien en competir contra sí misma. Dejar de aspirara ser tan buena como fulanito. En cambio,tratar de enfrentar este reto mejor que como ha enfrentado los anteriores, para poder un día llegar a decirquees tan buena en algo como sus posibilidades se lo han permitido.

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