Metáforas marineras

Publicado en La Nación el 23 agosto, 2004
Categoría: Artículos

En el campo de la acción, en la empresa, en el gobierno, en la vida personal, se utilizan muchas metáforas marineras. Posiblemente porque la acción humana es como un viaje. Es un viaje en el tiempo, más bien una aventura, porque el futuro, aunque siemprecreemos tener idea de cómo será, es incierto. Motiva mucho pensar que cuando se dirige una empresa, se está en el puente de mando. Que formular una estrategia es hacer el plan de navegación, fijarse un rumbo que nos lleve a buen puerto. Que los reportes meteorológicos son las investigaciones sobre el entorno. También, cuando la competencia u otras circunstancias hacen difícil el avance hacia las metas, pensamos en las tormentas y huracanes de una y muchas poesías y canciones escolares, que nos llamaban a mantener empuñado el timón hacia el puerto elegido.

Cuando iniciamos algo o cuando nos separamos de algo que nos tenía atados, hablamos de soltar amarras. Cuando una empresa, una persona o un gobierno, hacen un cambio profundo en la manera como habían venido haciendo las cosas, hablamos de un golpe de timón, frase que se ha transformado en un consejo altisonante que es cómodo dar siempre que no nos pregunten en detalle qué es lo que hay que hacer. Lo que el país necesita –se dice- es un golpe de timón … pero pocos hacen el esfuerzo de decir en qué consiste .

A un amigo empresario, cuando le preguntaban cómo marchaban las cosas, siempre contestaba queviento en popa y a toda vela. Parecía exagerado. Cuando un velero despliega sus velas y el viento viene de popa el avance es máximo. A juzgar por lo que ha logrado desarrollar en sus empresas, la explicación de mi amigo no era exagerada. Otro amigo, obrero, apresuraba la ejecución de sus decisiones con una expresión que me agradaba mucho: ahora que hay viento. Cuando tenía algo claro, no posponía la ejecución.Mejor de una vez. Podría cambiar la cantidad o dirección del viento.

Se nos dice que nadie que tema al mar del fracaso arribará al puerto del éxito. Y se nos consuela en el mal tiempo con la sentencia esperanzadora de que después de la tempestad viene la calma. Calma que podría ser premonitoria de perturbaciones como la llamada calma chicha. Y hasta los cantos de sirena, con lo cual el lenguaje popular advierte contra lo que suena muy bien, pero que podría conducir a tropiezos o a fracasos, son expresiones marineras. Ulises, en su largo vagar por los mares, quiere escuchar las sirenas, pero no quiere dejarse seducir por su encanto y entonces pide a sus marineros que se tapen los oídos con cera, que a él lo dejen destapado, pero bien amarrado a uno de los palos de la nave. Así logra escuchar – y ahora volvemos a la empresa- las ofertas atractivas, pero sin sentido estratégico, los clamores vigorosos pero desorientados,de socios,ejecutivos y consultores, sin perder el rumbo trazado, porque de poco sirve un buen viento si no se sabe a dónde se va. Hay eventos desagradablesanunciados, conocidos, a veces fatales, a lo cual se denomina estar en curso de colisión.

Embarcarse tiene dos sentidos. Iniciar apresuradamente una acción sin considerar las circunstancias ysus posibles consecuencias, como cuando decimos que tales expertos nos embarcaron. O tomar la decisión de acometer algo desafiante: esta empresa se quiere embarcar en un proceso de modernización. Cuando hablamos de la necesaria concentración del gerente en los asuntos importantes, decimos que el capitán del barco no se ocupa de los detalles. Hablamos de proyectos que están haciendo aguas o que se están hundiendo.Y de quienes en una crisis,por tratar de velar por lo accesorio descuidan lo estratégico, decimos que están acomodando las sillas del Titanic. Hablamos del peligro de irnos a pique. También de hundirnos o no hundirnos con el barco, en alusión a la tradición de que el capitán se hundía con su barco. Y decimos de empresas o proyectos que están haciendo agua. Mintzberg dice que una de las funciones de los gerentes es ser mascarones de proa. Y a quienes desertan la empresa en una dificultad,les aplicamos aquello de que cuando un barcose hunde las ratas son las que primero lo abandonan. Y a veces para justificar la falta de iniciativa decimos quedonde manda capitán no manda marinero.Y el éxito, es como un puerto de abundancia que justifica y hace olvidar todas las penurias del viaje.

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