Arrogancia

Publicado en La Nación el 28 junio, 2004
Categoría: Artículos
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El diccionario de la Real Academia en su segunda acepción, definela palabra soberbia, comosatisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás. Al respectoenseñaba el catecismo que es el primero de los siete pecados capitales, primero por gordo yprimero tambiénporque de ahí provino el gran incidente de los ángeles rebeldes. La arrogancia puede ser sinónimo de soberbia o puede ser simplemente altanería. Tanto la arrogancia, como la soberbia y la altanería pueden tener conexión con la realidad, como en quienes tuvieranrealmenteprendas personales extraordinarias. O podrían ser provocadas por cercanos o seguidores aduladores o faltos de juicio, quienes atribuyeran indebidamente a sus admirados personajes,éxitos o virtudes imaginarios.

Todos recordamos el cuento del pollito que en una mala interpretación de lo que es causalidad y lo que es simultaneidad, se ufanaba de que su padre el gallo, hacía salir el sol. Mala atribución de causa porque si bien el sol sale cuando el gallo canta, el canto no es la causa.También recordamos el cuento de otropollito que habiéndose quedado atrapado en la vía férrea, cuando oyó venir el tren, le gritaba incesantemente para que se detuviera y como no lo lograra, al final, como disculpándose exclamó: Allá él. A mí qué me importa que se descarrile. Los griegos tenían una palabra para denominar la arrogancia, el engreimiento, la sensación de poderlo todo. Era la palabra hubris.Y decían que los dioses no toleraban a la persona presuntuosa que cometía esa falta y que finalmente encargaban de su castigo a Némesis, diosa de la justicia y la venganza.

Dice The Economistque recién se ha publicado un artículo el cual trata el tema de la atribución de causas y de cómo las personas se equivocan con frecuencia al atribuir los créditos o las culpas de lo que sale bien o de lo que sale mal en las empresas. Afirma el artículo que ese fallo de apreciación es la causa de que muchas personas en las empresas sean tenidas por celebridades cuando lo que ha ocurrido es que se han beneficiado de circunstancias propicias. Lo cual nos recuerda el decir de don Ricardo de que en Costa Rica, el mejor ministro de hacienda era una buena cosecha de café.Señala el artículo que en cuanto una empresa mejora su desempeño, los periodistas tienden a atribuirle el éxito a las acciones de quien la dirige. Esopuede inflar el ego de esa figura, congraves consecuencias en la empresa porque entonces el gerente o presidente puede confiarse demasiado o apegarse a las prácticas y planes que se dice inexactamente que fueron exitosas. Cuando en otras circunstancias tratara de volver a poner en práctica lo que se creyó fue causa del éxito, las consecuencias podrían ser perjudiciales para la empresa.

En nuestro país llamamos “quemar carbón”, a la aceptación demensajes que nos llevan a asumir actitudes contra otras personas, a las cuales, el “carbonero” con buena o mala percepción les atribuye intenciones o actitudes perjudiciales para el “carboneado”.También es “quemar carbón”, el aceptar que somos la causa de una buena situación o de unos buenos resultados, que es a lo que se refiere el artículo comentado, el cual concluye con la recomendación de que las empresasnecesitan crear mecanismos que impidan que los gerentes y presidentes “quemen carbón” atribuyéndose ser la razón del éxito, cuando a lo mejor lo que son es simplemente los afortunados que han estado conduciendo la compañía en el momento en que las circunstancias estaban a favor.

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