Relaciones ciencia empresa

Publicado en La Nación el 29 marzo, 2004
Categoría: Artículos
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Una noticia de este periódico, en el suplemento del New York Times correspondiente al último sábado, se refiere a la alianza entre la Universidad de Cambridge, el MIT y el Gobierno británico, la cual dio origen al Instituto Cambridge-MIT, el cual ofreceprogramas de posgradoa fin de capacitar a estudiantes ingleses para ponerlos en camino de convertirse enemprendedores tecnológicos de Inglaterra. La noticia señala que según un estudio realizado en 1997,graduados y profesores del MIT habían formado en Estados Unidosunas cuatro mil compañías relacionadas con tecnología, las cuales habían generado más de un millón de empleos.

Hace años, cuando en una empresa se te escapaba mencionar un concepto económico, estadístico o de investigación de operaciones, te reprendían diciendo que eso era muy teórico y te miraban con aire de éste está en las nubes y aquí lo que nos interesa es hacer ganancias. Hoy, las ganancias, dependen másde los conocimientos que de las materias primas. Y ha logrado más el mercado y sus exigencias competitivas que la defensa que intentábamos articular diciendo que nada hay más práctico que una buena teoría.

Muchas empresas costarricenses de productos alimenticios., no podrían funcionar sin sus tecnólogos de alimentos. Las investigaciones de mercado y de opinión que nuestras empresas especializadas han logrado refinar y posicionar aun en el ámbito internacional, no podrían ejecutarse sin un buen fundamento de ciencia estadística. Y creo que a nadie se le ocurriría incursionar en una industria relacionada con la madera o los metalessin contar con el apoyo técnico del ITCR y su carrera de tecnología de la madera o de metalurgia. Por así decirlo, nuestras empresas le perdieron el miedo a la teoría, en buena hora.

No podemos pretender desarrollar un proyecto de la magnitud del proyecto de los ingleses, pero sí podríamos mejorar lo que estamos haciendo. Por ejemplo, el ITCR puso de moda en Costa Rica hace un par de décadas, las estadas en empresas por parte de sus graduandos, como requisito para culminar la carrera. Poco a poco fueron infiltrando en las empresas estudiantes de mantenimiento industrial, administración de negocios y otras especialidades y todavía no he visto una empresa que no se haya beneficiado de la presencia de esos estudiantes. Supongo que no ocurre lo mismo en cuanto a la disposición que tendrían las empresas de recibir estudiantes avanzados de ciencias básicas. Les cuesta imaginar qué haría un estudiante de química en una confitería o un estudiante de biología en una empresa exportadora de helechos.

Hemos enseñado en programas de desarrollo del espíritu emprendedor que la primera función del empresario es la observación. Sin lupa, sin microscopio, los empresarios, lo sepan o no, están permanentemente observando el mercado en busca de oportunidades. Esa observación tiene un marco conceptual reducido. Se observan necesidades, consumidores y productos competidores. Pero la observación más amplia, rinde frutos en las empresas. Ese es el valor de contratar un biólogo, un químico, un fisiólogo, un físico, quienes han adquirido en las universidades ricos aparatos conceptuales, para que vengan a nuestras empresas a echar una mirada, simplemente. ¡Qué va a saber un químico que no sepa yo de mi negocio! Es una frase miope. La IBM, en sus mejores tiempos, había puesto en marcha un programa según el cual, personas de un área tenían algo así como un período sabático para ir a estar y observar en otra área de su elección.La regla era “se vale hacer preguntas tontas”. Con el aparato conceptual de un estudiante avanzado de ciencias, con el permiso de preguntar sin restricción, no tendríamos en funcionamiento el Instituto Cambridge-MIT, pero sí estaríamos apostando a la fecundidad de relaciones ciencia-empresa,las cualesapenas empezamos a explorar.

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