Hacer la maleta

Publicado en La Nación el 22 marzo, 2004
Categoría: Artículos
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Hacer la maleta para un viaje a un territorio desconocido, produce la misma ansiedad que formular un plan estratégico. Por la misma razón, porque desconocemos el futuro. No sabemos qué es lo que vamos a necesitar en el viaje. No queremos llevar peso muerto. Pero tampoco querríamos carecer de lo indispensable cuando el futuro llegue, o sea, cuando lleguemos al destino. Para formular planes hay que saber descubrir las tendencias e imaginar a cuáles escenarios podrían dar lugar. En el 2008, dentro de 4 años, todos sabremos lo que habrá ocurrido con el TLC. Hoy solo sabemos que hay una buena probabilidad de que se apruebe y de ahí en adelante, la imaginación debe construir los escenarios.¿Qué vamos a necesitar como empresas y como personas? No lo sabemos, pero tenemos que adivinarlo ya,porque cuatro años se pasan volando.

El TLC provocará una gran cantidad de cambios. Los estantes de los supermercados lo dirán. También los contenedores de las exportaciones.Estaremos viendo inversiones extranjeras, alianzas, estiras y encoges de las cadenas de valor. Me explico: empresas que ahora solo exportan tubérculos podrían estar sembrándolos y exportándolos tostaditos.O la empresa que produce muchos tipos de pinturas, podría estar totalmente dedicada a producir solo pinturas para automóviles. Siempre me ha llamado la atención el caso de una empresa que fabricaba termómetros clínicos y decidió concentrarse en lo que hacia mejor: agujeros capilares, para aplicarlos a cualquier producto o proceso que los requiriera. O a una escala menor, el taller de fotograbado que se convirtió en un productor de bases para circuitos impresos, porque el mismo proceso que se requiere para hacer un grabado que se pueda utilizar en una imprenta,se requiere para horadaren una pieza de material no conductor,los canales que luego se rellenan con material conductor. Estamos invitados a una comida en que cada invitado lleva un plato para compartir y nadie sabe qué lleva cada quién.Más o menos así visualizo el abanico de oportunidades y amenazas que surgirán cuando el TLC esté en marcha.

¿Y entonces, cuál será una buena regla de acción en la empresa y en la persona? Tenemos que recoger mucha información, exponernos a muchos contactos,dejar volar la imaginación, observar el entorno, visitar empresas semejantes en países más avanzados, para tratar de discernir qué podría ocurrir conla nuestra. Pero el resultado siempre será incompleto. Sí podemos estar seguros de que tenemos que llevar en la maleta la mayor cantidad de cosas en función de su utilidad potencial y del costo de llevarlas. Y este tipo de cosas, en la empresa, en la familia, en el hospital, en el aula, en el gobierno y en cada persona son conocimiento, contactos, capacidad de aprender, información, inquietudes, experiencias. Sin dudapara el viaje que se avecina serán imprescindibles más idiomas, más conocimientos científicos y matemáticos, más destrezas, más antenas desplegadas para captar información, más iniciativa, más rigor, más seriedad,más redes de contactos útiles, más capacidad para trabajar con otros, más actitud de ganar-ganar,más horas en la internet averiguando sobre mercados, productos, procesos, aliados potenciales, menos horas jugando solitario,menos anteojeras, menos especializaciones que esterilizan, menos “eso no me toca”, menos imprecisión, menos esconder los talentos, menos autocompasión,menos nadadito de perro. Todo gerente de empresas, todo padre de familia, todo maestro, todo político, han de tener clara conciencia de que estamos viviendo tiempos marcados por la oportunidad, y que el santo y seña del día debería ser“camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”.

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