Cultura del conocimiento

Publicado en La Nación el 15 marzo, 2004
Categoría: Aprendizaje
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Se dice que vivimos en una sociedad del conocimiento. Se habla de economía del conocimiento, la cual consiste en que el insumo principal que llevan los productos, por así decir la materia prima principal, es conocimiento. Y en efecto. En una silla, la materia prima es principalmente madera. Lleva incorporado también un componente de trabajo humano. En cambio en un reloj digital, en una calculadora, en un horno de microondas, el ingrediente más valioso es el conocimiento de quienes los diseñaron. Eso ha llevado a que en las empresas se hable también de gestión del conocimiento, y entendemos esa frase como las acciones que hay que desarrollar para adquirir, procesar, incrementar, apalancar y en generalutilizar el conocimiento de manera que eso le de a la empresa una ventaja competitiva. Esto es mayores ganancias que a sus competidores, sostenibles por períodos de tiempo más largos.En síntesis, lo que el buen uso del conocimiento le da a las empresas es larga vida y vida de calidad.

Y a los seres humanos, el conocimiento nos da también vida más larga y de mayor calidad, lo que llamaríamos felicidad duradera. Por eso aprendemos, no solo para mejorar nuestras destrezas utilizables en el trabajo, sino que aprendemos, o deberíamos aprender, para profundizar nuestra condición de seres humanos: para aumentar nuestra libertad, para fortalecer nuestro raciocinio y para aumentar nuestrasensibilidad por la belleza y por la bondad.

Las empresas han hecho a la humanidad la gran contribución de organizar el trabajo de manera que la productividad se ha centuplicado. Mil obreros individuales produciendo muebles no son capaces de producir tanto como diez organizados debidamente en una empresa enla cual se combine el capital financiero, la tecnología, el equipo, y los sistemas de producción. Esa es una innegable realización de la empresay fundados en ella, tenemos razón de esperar que ahora la empresa realice una contribución igualmente portentosa al manejo del conocimiento. Todo adulto es consciente de cuánto de lo que sabe, lo aprendió en las empresas donde ha trabajado. Y ese valor social lo generó la empresa cuando tenía la visión restringida de enseñar solo lo que era necesario para la producción. Hoy, en vista de la economía del conocimiento, no se puede decir en una empresa metalúrgica que no interese saber cosas sobre proceso de frutas, ni en una empresa de software que no interese saber cosas sobre cómo transmiten información las neuronas. Tampoco podemos decir que no sea interesante para una empresa conocer la historia de los pueblos a los que se dirigen los productos, ni que puedan prescindir de conocer las causas de las tendencias socioculturales que afectan a una región o a un continente. Amarrado el carro del aprender, al interés lucrativo de las empresas, veremos ocurrir que empresas industriales mondas y lirondas contratarán graduados en humanidades, no sólo para hacer una fertilización cruzada conlos conocimientos de sus técnicossino en busca de conceptos, teorías e inquietudes frescas, para una mejor gestión del conocimiento.

Esto va a provocar una revitalización de la necesidad de aprender. Y de la misma manera que en la escuela de los años cuarenta, nos enseñaban cómo llenar una factura para que pudiéramos ser empleados de comercio o que hoy están repletas las escuelas de administración de negocios porque los jóvenes piensan que el camino hacia un buen empleo pasa por la contabilidad o el mercadeo, o el cómputo, vendrá un momento en que por las mismas razones nuestros jóvenes se dediquen amorosamente a desentrañar los misterios de la química, las bellezas de la física,las vaporosas pero precisas construcciones de la filosofía o a seguir los caminos detectivescos de la lingüística.

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