Exportar puestos

Publicado en La Nación el 1 marzo, 2004
Categoría: Educación
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Circuló por ahí la noticia de que Greenspan había exhortado a los trabajadores estadounidenses a capacitarse para resistir la exportación de puestos. Greenspan es el presidente del Banco Central de los Estados Unidos y el fenómeno al que alude –la exportación de puestos- ocurre cuando las compañías encuentran que es preferible cerrar sus instalaciones en Estados Unidos y trasladarse a producir lo mismo en la India,China, o Costa Rica. En un mundo globalizado, esto ocurre. La expresión ”exportar puestos” es una analogía, como muchas otras que se utilizan en economía.Y el fenómenoes una novedad histórica, como muchos otros fenómenos económicos de este mundo globalizado y basado en el conocimiento.

La llamada de atención de Greenspan a los trabajadores estadounidenses es oportuna también para nuestros trabajadores. En un viejo libro de texto de economía se planteaba la cuestión de si la bandera va delante del dólar o si el dólar va delante de la bandera. Cuando los empresarios son nacionalistas, luchan porque las empresas se ubiquen en sus países. Siguen a la bandera. Si no les importa donde estén ubicadas las empresas con tal de que den buenos rendimientos, siguen al dólar. Por eso las empresas buscan dónde les calienta más el sol y la única forma de retenerlas es crear condiciones para que un país sea atractivo a los inversionistas. Las bolas de beis con las que se juegan las series mundiales se producen en Turrialba. ¿Por qué? Porque a los dueños de la empresa les conviene más producirlas aquí que producirlas en Chicago. ¿Por qué? Porque aquí la mano de obra que lleva cada bola, cuesta menos que allá. ¿Y por qué entonces no se van a Haití donde posiblemente los trabajadores ganen menos que en Costa Rica y quizá hasta se evitarían el pago del seguro social? Porque el trabajador costarricense aunque gana más, produce un número de bolas por día que hace que el costo de mano de obra de cada una sea menor aquí.

Al país le irá bien en la atracción de inversiones. El clima socio-político es adecuado. Aquí hay respeto a la institucionalidad, al derecho, a la ética de negocios. Tenemos que mejorar pero sabemos que eso toma años. Lo mejor es cuidar lo que tenemos porquetoma días deteriorarlo. Tenemos también un ambiente físico agradable: aire, temperatura, luminosidad, belleza escénica, pocas aglomeraciones. Esto es un don –nos lo dieron- poco podemos hacer para mejorarlo y algo por no deteriorarlo.Y tenemos también una calidad de personas, que por sus características individuales y su educación, tienen un buen potencial de productividad. Ahí sí, las posibilidades de mejoramiento son casi infinitas. Y las posibilidades de deterioro, también están siempre al acecho.

En la proximidad del TLC, las empresas están revisando sus estrategias para ver cómo aprovechan mejor las oportunidades que ofrece y cómo eluden las amenazas que también conlleva. Las personas, las familias, los maestros, al igual que las empresas, también deberíamos indagar sobre cómo aprovechar mejor lo que viene, cómo reducir nuestras vulnerabilidades, cómo reducir nuestros riesgos. Y en esto sin duda la educación, la formación, la capacitación, el adiestramiento, son nuestra mejor garantía, como se los ha dicho Greenspan a sus gringuitos. Los chicos de diez años que mejor sepan leer y expresarse, dentro de cuatro años serán los que mejor aprovecharán el colegio. El álgebra y el inglés que aprenderán ahí, les servirá luego para aprender ciencias y técnicas, en la universidad, en escuelas técnicas o en las mismas empresas. Está claro que en la educación no solo buscamos saber. Aprendemos principalmente para ser. Pero es prudente tener también la perspectiva de que lo que la chica de diez años aprende hoy en la escuela y cómo lo aprende, aumenta su potencial para el año dos mil veinte cuando esté plenamente incorporada al mercado de trabajo y el TLC esté en su apogeo.

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