Oportunidades en ebullición

Publicado en La Nación el 19 enero, 2004
Categoría: Artículos
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Es válido que en la cercanía dela firma del TLC nos planteemos la pregunta de qué puede hacer cada persona, cada empresa, cada entidadpara obtener los mayores beneficios de esa nueva realidad. Una de las inquietudes más interesantes es la de quienes sienten que tienen potencialidades y gusto como para emprender en el lanzamiento de una micro o de una pequeña empresa. A ellos les conviene entender muy bien qué es lo que se requiere para tener éxito en una empresa.

Primero, hay que exorcizar creencias y prejuicios. Un ingeniero, un biólogo, un gerente, un vendedor, un técnico, pueden vislumbrar oportunidades en ese nuevo mercado y es muy posible que se digan a sí mismos que son muy pequeños para intentar lo que sueñan,que no es prudenteque una personatenga un sueño muy grande. Deben recordar que Bill Gates y muchas empresas de alta tecnología, han empezado en un garage. Podría ser que se dijeran que no conocen todo el campo en el cual se querrían meter, lo cual con toda seguridad será cierto, dada la complejidad de los negocios modernos. Éstos deberían saber que el fundador de Mc Donald´s, no era experto en panes ni experto en carnes. Era un vendedor de licuadoras que empezó a tener inquietudes a partir de sus visitas de venta a una pequeña tienda de hamburguesas.Otra creencia-prejuicio a descartar es la de quien dijera que ya todo está inventado. Sin duda, aún quedan cosas por inventar. ¿Cuáles? Ese es el reto del inventor.

Otro enfoque que hay que abandonar es lo que mi amigo Roberto Sasso denomina “el caballo de hierro”: en los caminos barrialosos de hace tres siglos, los carreteros que bregaban con carga, carretas y caballos, sentían que así la humanidad no iba a poder ir muy lejos. Si hubieran tratadode inventar un caballo de hierro, habrían fracasado. En cambio, la respuesta que dieron a sus problemas –el ferrocarril-no tiene nada que ver con caballos, ni con caminos de tierra y si acaso, con carretas, porque los vagones de ferrocarril son como grandes carretas. Conviene entonces salirse de los marcos de referencia en los que la realidad actual nos tiene encerrados. Un servicio de correos no debe limitarse a contratar carteros y repartir cartas en la ciudad sino que podría evolucionar hasta ser una empresa semejante a las de servicio “courier” de nivel mundial. Una empresa de catering, podría dar un paso adelante y organizar fiestas “llave en mano”: organizan todo; el cliente sólo pone la lista de invitados y la fecha.

La pregunta básica que han de plantearse quienes busquen oportunidades en la nueva situación económica es la de quién necesita qué, cuáles son las necesidades que tienen personas, empresas, entidades. Para descubrir la respuesta no hay recetas. Se necesita observación y genio, que no es lo mismo que estudios universitarios. Y no hay que cometer el error de limitar esa pregunta al mercado norteamericano. Habrá oportunidades que surgirán aquí cerca de nosotros. Por ejemplo, si muchas empresas extranjeras vinieran al país, podría surgir la necesidad de un buen programa que le enseñara a sus ejecutivos geografía, historia,idiosincrasia costarricenses y cómo orientarse en la confusa ciudad de San José cuyas calles no tienen nombre ni número.

Cuando descubrimos una necesidad, hemos de ponernos a trabajar en cómo satisfacerla. Lo segundo podría sermenos complicado que lo primero. Quien descubre una necesidad tiene más de medio camino recorrido. Lo que sigue no es sencillo, pero existen medios técnicos para recorrer ese camino. Podríamos estar cerca de una buena época de pesca, recordando la rima aquélla: El ponerse a soñar con grandezas, no sirvió nunca a nadie de nada, los océanos llenó Dios de peces, mas tú debes poner la carnada.

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