Redefinirnos

Publicado en La Nación el 5 enero, 2004
Categoría: Desarrollo
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Todos tenemos una imagen de nosotros mismos. La imagen es una creencia. No es una radiografía ni un análisis de laboratorio. Muchos han experimentado sorpresas por la distancia, positiva o negativa, que hay entre la imagen y la realidad. Se han sorprendido obteniendo resultadosque se creían incapaces de obtener y se han desilusionado cuando fallaron en algo que consideraban pan comido. Esto debería llevarnos a mantener abierto el aprendizaje sobre cuáles son nuestras capacidades y cuáles nuestras debilidades. Se aprende por reflexión: cuando procesamos una experiencia, razonamos, reflexionamos, escribimos, compartimos, sacamos conclusiones.

La imagen que tenemos de nosotros mismos es como una señal interna sobre lo que podemos y lo que no podemos intentar. De esta manera condiciona nuestra acción.Como la imagen es una creencia, y esa creencia condiciona nuestraacción conviene examinarla mediante la reflexión, para que gane en objetividad, para que se acerque a la realidad. A quien cree que no puede nadar le conviene mucho no intentar aguas profundas, si realmente no sabe nadar. Pero a quien no sabe una lengua extranjera, nunca ha intentado aprenderla y cree que no tiene capacidad para ello, si eso lo condiciona a no intentar, se está haciendo un daño real a partir de una creencia que podría ser infundada.

Hay un dicho que viene a propósito: el que nace para maceta, no pasa del corredor. Se lo aplican a las personas a quienes algo les sale mal. Unos para defenderlos y explicar por qué fracasaron. Otros para alegrarse y predicar que no hay que intentar cosas que estén más allá de lo razonable. Que no hay que ser ambicioso. Que no hay que hacer olas. Se lo autoaplican algunas personas para excusarse de no hacer un determinado esfuerzo o para explicar resignadamente por qué de manera fatal, lo que intentaban no les iba a salir bien. Hay jefes que sienten que sus colaboradores son macetas. Padres que piensan eso de sus hijos. Maestros que lo piensan de sus estudiantes.

En esto hay dos efectos perniciosos. En primer lugar, cuando quienes te rodean te ven como maceta, tus probabilidades de no pasar del corredor aumentan. En segundo lugar, cuando una persona compra el diagnóstico de que es maceta, las probabilidades de que sus acciones la mantengan siempre en el corredor, aumentan. ¿De dónde adquiere una persona la creencia de que es una maceta? Podría haberla adquirido de una figura de autoridad –maestro, padre, jefe- que se lo ha repetido, o cuya relación con la víctimadeja traslucir esa creencia: no la dejan actuar autónomamente, no le hacen encargos complicados, la supervisan paso a paso. Podría originarse en un castigo que la persona se ha impuesto a sí misma: porque le duele, se declara maceta.Podría también originarse en una táctica para reducir el dolor: alguien fracasa en un asunto y entonces proyecta la película de lo que hizo,decómo no tuvo éxito, de lo que le faltó, del extra esfuerzo que no hizo. De esto pueden salir aprendizajes, pero van acompañados de dolor. Si la persona no quiere enfrentar ese dolor, se dirá a sí misma que no fue que fracasó; que cómo se le ocurrió intentarlo siquiera, si ella no sirve para nada. Se ha auto calificado de maceta, para no seguir reviviendo el hecho en el cual fracasó. Sufrirá menos pero no aprenderá.

Una buena tarea para el año que comienza es cuestionar, analizar, criticar mediante la reflexión, mediante el diálogo con personas cercanas que nos conozcan,mentores,jefes,maestros,sobre la irracionalidad de algunas de nuestras creencias. De esa manera estaremos cambiando el marco de referencia en el cual vivimos encerrados y hacia fuera del cual no dejamos que nuestra capacidad de acción lance retoños, bejucos, sarmientos, quelites.

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