Cómo ganar el año

Publicado en La Nación el 29 diciembre, 2003
Categoría: Desarrollo
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Cuando éramos chicos, la evaluación de los años, la que hacíamos nosotros y la que nuestros padres hacían de nosotros, era muy simple: ganó el año o perdió el año. Esto referido a los resultados del año escolar, promovido o aplazado. Ese juicio erasencillo y terriblemente inexacto. Hoy casi podríamos afirmar que no hay forma de perder el año. Que me quiten lo bailao, dice el dicho español. Una vez transcurrido un año, podríamos haber bailado bien o bailado mal, pero lo bailao, no nos lo quita nadie. La sensación de haber bailado, el aprendizaje que hicimos bailando, la transformación que sufrimos por haber bailado. Vivir es un fenómeno dinámico. Expliquemos: cuando vamos a nuestro trabajo, o a la iglesia, o a una fiesta, hacemos un recorrido. Nos imaginamos lo que ocurrirá al llegar allá, pero solo cuando llegamos se despliega la realidad en oportunidades y circunstancias. Si no hubiéramos ido, si no hubiéramos hecho el recorrido, no estaríamos en presencia de esa realidad. Por eso, dejar de ir porque “ya sé lo que va a pasar” es dejar que la imaginación mutile la vida. Y cuando llegamos allá, podríamos ensimismarnos o podríamos conectar con alguien. Si conectamos, no sabemos qué es lo que ocurrirá. De lo que sí podemos estar seguros es de que al hacer contacto, volverán a abrirse otras oportunidades y circunstancias que sólo se abren si hacemos contacto. Es inexacto decir que se vive: se va viviendo. No somos, vamos siendo.

Vivimos en un mundo que privilegia la eficiencia. El santo y seña es cómo hacer lo mismo en menor tiempo, con menor esfuerzo, con menores recursos. Y esto está parcialmente bien si estamos en una unidad de producción: una fábrica, una finca, una oficina. Hay que pensar también en cómo va variando nuestra capacidad productiva. Si al final de un año fuimos muy eficientes –produjimos lo que había que producir- eso está bien, pero está mejor si además, aumentamos nuestra capacidad para producir, si adquirimos conocimientos, destrezas, que nos permitirán producir más el año entrante.

Aunque nos ganamos el ingreso en unidades de producción, “nos ganamos la vida” en unidades que no son de producción: la familia, el grupo de amigos, el grupo de colegas, la comunidad, el país. Ahí la eficiencia no lo es todo. Leerle un cuento a los niños, registrar en un diario unas anécdotas familiares, mirar llover, observar un pájaro, hacer deporte, llamar a un viejo amigo o intentar hacer música ¿Son una pérdida de tiempo?

El objetivo de nuestra vida nose reduce aser la persona más productiva de la unidad de trabajo, sino que debe ampliarse a obtener felicidad devivir nuestra vida, esa que nadie ha vivido, que nadie puede vivir por mí, y que nosotros tampoco volveremos a vivir. Ganar el año no es solo aprobar el curso, ganar una promoción laboral o construir una nueva casa. También hay que aumentar el potencial de felicidad, de servicio, de sensibilidad, esto es, hacernos mejores en las múltiples dimensiones de nuestra persona.

Aquí está la receta para ganar el año siempre. Apeguémonos a una ética saludable, como no hacer daño o hacer el bien; vivamos con autenticidad, acercándonos poquito a poco a ser nosotros mismos,dejando de hacer cosas para que nos evalúen bien, o para que nos quieran más; valoremos no sólo lo que vamos logrando sino cómo el proceso de buscarlo y lograrlo nos transforma;vivamos involucrándonos más y más, pasando de ser meros espectadores a ir siendo cada vez más actores; responsabilicémonos por la forma cómo vamos recorriendo el camino dentro de nuestras circunstancias; dejemos de mirar las circunstancias de los demás y aceptemos con realismo las nuestras. Eso, además, podría convertirnos en la persona más productiva de la unidad de trabajo, lo cual también es muy valioso.

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