Alegre cumpleaños

Publicado en La Nación el 22 diciembre, 2003
Categoría: Artículos
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Podemos participar en la Navidad desde una perspectiva de fe o desde una perspectiva totalmente terrenal. Un enfoque terrenal de la Navidad lleva a verla comoun aniversario, un natalicio, un cumpleaños. Si solo nos atenemos a los hechos históricos irrefutables, conmemora el nacimiento de un hombre que en muy poco tiempo encendió un fuego que aún perdura, no tan extendido como las apariencias externas lo muestran, pero sin duda con una profundidad sobrecogedora en algunas almas. Para afirmar esto no se necesita tener fe.

Este hombre –este muchacho- va llenando los caminos polvorientos de percepciones y prescripciones sobre la naturaleza y la acción humanas : que hay que ser perfectos; que la intención es un acto; que no sepa la izquierda lo que da la derecha; que donde está tu tesoro, allí estará tu corazón; que nadie puede servir a dos señores; que dos normas pueden resumir la Ley y los Profetas; que le bastea cada día su afán; que de sí misma da fruto la tierra; que a quien mucho se le da, mucho se le pedirá; que no hay que ver la paja en el ojo ajenosin ver la viga en el propio; que por sus frutos los conoceréis; que hay que edificarsobre roca ; que hay que estar vigilantes ceñidos los lomos y encendidas las lámparas; que no se pone la vela debajo del celemín; que hay que dejar que los muertos sepulten a sus muertos; que al poner la mano en el arado no hay que mirar atrás; que no hay que echar vino nuevo en cueros viejos; que el obrero es acreedor a su sustento; que hay que serprudentes como serpientes y mansos como palomas; que toda casa dividida no subsistirá; que de la abundancia del corazón habla la boca; que de toda palabra ociosa se os pedirá cuenta; que nadie es profeta en su tierra; que hay que perdonar hasta setenta veces siete; que hay que servir en vez de ser servido y dar para recibir.

Para aceptar que este mensaje se difundió en un espacio determinado y en un cierto momento de la historia no se necesita tener fe.

Este hombre – este muchacho – habitante de un país ocupado por la potencia mundialde entonces, se inserta en las emociones de su pueblo que espera la liberación y empieza a disparar paradojas: que hay que amar a los enemigos; que el Reino -la promesa cuyo cumplimiento el pueblo espera-está dentro de cada uno; que hay que poner la otra mejilla; que los mansos poseerán la tierra; que a quien te quita la túnica, dale también el manto; que hay que buscar primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura; que hay que entrar por la puerta estrecha; que no havenido a llamar a los justos sino a los pecadores; que no havenido a poner paz sino espada; que quien quiera salvarsu vida la perderá; que los últimos serán los primeros; que quien se humilla será ensalzado; que la inocencia de los niños vale más que la ciencia de los doctores; que hay que nacer de nuevo; que la mayor generosidad es la de quien da de lo poco que tiene; que hay que estar en el mundo pero no ser del mundo.

Para aceptar que un día esto fue predicado en algún lugar de esta tierra,no se necesita tener fe.

Pero además, hay quienesviven la Navidad desde la perspectiva de la fe. Para esas personas, la Navidad conmemora la madurez de los tiempos, cuando el Hijo de Dios viene a restaurar el vínculo roto por la desobediencia del Paraíso. Si esa es su fe, en estos días deberían resonar como cascabeles, tañer como campanas, cantar como los ángeles en la noche clara y serena, gloria a Dios en las alturas.

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