Adviento 2003

Publicado en La Nación el 1 diciembre, 2003
Categoría: Contribución
Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

La esperanza es una facultad humana. Seguramente a los novillos en tierras secas, los toma por sorpresa la abundancia de pasto en la época de lluvias. No la esperan. No cuentan con ella. No tienen la noción de lo que vendrá. Pero los seres humanos tenemos esa capacidad de predicción inconsciente que es saber que algo vendrá. Los seres humanos esperamos y la esperanza nos ensancha. Pedir y esperar es ejercitar la esperanza. Recordemos que una de las peticiones más repetidas en occidente es por que venga el Reino.

Imagino que el Reino es una situación, una determinada forma de convivencia en amor y paz. Pienso entonces si es válido simplemente esperar a que venga o si de alguna manera se podría ir haciendo algún esfuercillo para que esa forma de convivir en amor y paz, vaya convirtiéndose en realidad. Desde un punto de vista solamente humano, la simple aspiración por una situación, por una visión, por un sueño realizable, no la hará realidad. Hay que pegar unos cuantos golpes, dar unos cuantos pasos, hacer unos cuantos esfuerzos para que la visión se realice. Para ello, es necesario seguir algunos lineamientos prudenciales de acción humana eficaz. En primer lugar, ninguno de nosotros individualmente va a poder construir globalmente la visión. De manera que hay que acotar el campo de nuestros esfuerzos. Y como nuestra capacidad de acción, nuestra influencia son tan reducidas, en vez de intentar resultados globales, es preferible apuntar a efectos locales. El muchacho o la muchachaexploradores que hacen la buena acción del día, hacen más por el advenimiento de una mejor convivencia que el teólogo que nos explica por qué la creación se mueve hacia niveles de mayor perfección.Quien participa en lo que hemos escuchado llamar una cadena de favores, donde alguien hace un favor a un desconocido y éste se siente responsable de hacerle otro favor a otro desconocido, está accionando localmente. La chica universitaria que se esfuerza en sus estudios en busca de aumentar su capacidad para servir y no solamente en busca de aumentar su capacidad productiva, de una cierta manera está contribuyendo a que la visión se concrete.

Todo esto y más podrá ocurrir si reavivamos la responsabilidad. Si sentimos que lo que no hagamos dejará un vacío ypospondrá la concreción de la visión o del sueño Si aceptamos que la pura contemplación de cuán bueno sería, no nos llevará allá, y entonces ponemos manos a la obra. Si concentramos energía en una resolución vigorosa que nos lleve a decir, ahora comienzo. Si nos aprestamos a perseverar, porque la energía del principio, se va gastando y aparecen el cansancio, la frustración, el tedio, la fría duda de si está valiendo la pena.

Podemos ser todo lo productivos que pensemos en el plano material, pero si no contribuimos a hacer el mundo más vivible para los pocos con los cuales convivimos, estamos siendo un poco parásitos de los demás. De igual manera que la responsabilidad ecológica nos mueve a no contaminar, a no dilapidar recursos ni energía, podríamos hacernos sensibles a una ecología espiritual e intentar devolver lo que recibimos de otros. Cuánto de nuestro éxito, de nuestra productividad, de nuestra felicidadse deben al apoyo y al amor que recibimos de quienes conviven con nosotros y a veces de algunos no tan cercanos. Cuánto de nuestro bienestar se debe a los despliegues de belleza, de verdad, de bondad, que ocurren para nuestro regocijo, cerca o lejos. Es ética, no religión, el afán por tener un intercambioun poco más equitativo con el mundo, con los otros, con lo otro que me nutre.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *