Habitantes globalizados

Publicado en La Nación el 3 noviembre, 2003
Categoría: Desarrollo
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Parece que se ha venido formando un consenso favorable al TLC, asíque en los años venideros veremos surgir una serie de oportunidades de inversión yde puestos de trabajo, lo mismo que tambiénalgunas dificultades en las empresas que no logren exhibir capacidad competitiva en el nuevo ambiente. Tal y como ya nos lo dicen los anaqueles del supermercado, el mundo globalizado es más grande que Costa Rica y más grande que Centroamérica, y podemos estar seguros de que ese mundo, nuestros mayores competidores no serán los países centroamericanos, sino China o la India. Si no lo cree, búsquele el “made in” a su reloj digital o a los aparatos informáticos que tiene enfrente.

Creo que cualquier empresa norteamericana o europea, preferiría realizar operaciones desde Costa Rica que desde la India. Pero si los costarricenses no dan la talla en productividad, se irán a la India. Nuestros empresarios locales jamás hubieran hecho eso, pero el empresariado internacional, busca donde le caliente más el sol. Así que debemos estar avisados de que nuestra manera de competir consiste en tener un nivel de productividad competitivo.

La productividad del trabajo depende de los conocimientos. Personas educadas son más productivas. Deberíamos educar a nuestros niños y jóvenes para la plenitud, para que puedan ser más. Entre otras cosas para que puedan ser más productivos. No se trata de focalizar la educación en el aumento de productividad. Don Pepe nos dejó dicho que buscáramos tener tractores y violines, lo cual quiere decir que necesitamos tanto ingenieros como filósofos. Tanto física como gramática.

Además de los conocimientos, se necesitan también destrezas, o sea, formas de hacer las cosas que correspondan a la actividad o al proceso en el cual se participa. Por eso las empresas entrenan a su personal. Por eso no le basta al ingeniero que entra a trabajar en Intel, conocer muy bien su ingeniería sino que debe “intelizarse”.Y se necesitan también actitudes, una como disposición del ánimo a hacer las cosas de una determinada manera. Hay pueblos más productivos que otros. Son aquéllos donde dejar algo incompleto, imperfecto, es mal visto. Donde no da lo mismo hoy por la tarde que hoy a las tres y treinta. ¿Qué se necesita para ser así, para ser más cabales, más precisos, más proactivos, más serios?Se podrían hacer largas listas de valores, tan largas que desalientan. O valores tan sublimes que casi no serían humanos. O podríamos ponernos a trabajar en pos de tres o cuatro actitudes alcanzables. 

Nos hace falta unamayor iniciativa; no esperar a que nos pidan; no esperar a que nos manden; no conformarnos con seguir el procedimiento sino saber cuándo abandonarlo o cuándo superarlo. No dar el esfuerzo con cuentagotas. Estar dispuestos, cuando ya recorrimos el camino, a correr la milla extra.Necesitamos cultivar la responsabilidad. Saber reconocer con madurez cuál es nuestra obligación; qué es lo que tenemos que aportar a nuestro trabajo; cuánto de lo que sale bien o sale mal depende de nosotros; dejar de fabricar excusas; dejar de zafar el lomo. Finalmente, deberíamos abrirnos a la innovación. Ser más exploradores que repetidores. Más creativos que copiones. Aceptar que a nuestras opiniones, a nuestros conocimientos, siempre les falta algo para ser la verdad completa y andar siempre a la búsqueda de esa completura.

Ahí está, maestros, jefes, padres, una agenda de trabajo interesante para desarrollar en el 2004 con sus estudiantes, colaboradores ehijos ¿Cómo? Igual que como nos enseñaron a leer: con paciencia, con amor,intentando, corrigiendo, alentando, conscientes de que cada uno va por donde va, pero que para cada uno siempre hay camino por recorrer.

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