Libertad y desarrollo

Publicado en La Nación el 22 septiembre, 2003
Categoría: Artículos

Me han enviado un extracto de una conferencia pronunciada en octubre del 2002 por Mario Vargas Llosa durante el lanzamiento de la Fundación Internacional para la Libertad. Uno de sus párrafos me ha quedado resonando: “Nadie puede negar que España es la historia feliz de los tiempos modernos, lo cual se debe en cierta forma a la inmensa mayoría de los españoles de muy distintas convicciones políticas que han sido capaces de actuar civilizadamente, estableciendo justamente ese denominador común que hace que las instituciones funcionen y que un país crezca”.

Una vez participé en una entrevista que la Revista Actualidad Económica hizo a Badú, aquel entrenador de la Liga y de la Sele. Participé porque me interesa el tema de cuáles buenas prácticas de los entrenadores deportivos, tendrían aplicación por parte de los gerentes de empresa y en general por todos quienes conducen personas en el trabajo. De esa entrevista, me quedó resonando la afirmación de Badú de que él no podía decirle a los jugadores cómo jugar. Que el éxito del entrenador consistía en crear las condicionesparaque cada jugador usaraen la cancha la creatividad y la iniciativa correspondiente a sus habilidades particulares.

Badú habla de algo que podríamos aplicar al trabajo de cada día: que cada uno haga lo que mejor sabe hacer. Vargas Llosa habla de política: actuar civilizadamente –no importa nuestra orientación ideológica-para que las instituciones funcionen y el país crezca. Lo primero, depende de lo segundo. Reparemos enque el entrenador no dice que hay que poner a los jugadores a hacer tal o cual cosa. Sino que más bien lo que dice es que hay que liberarlos para que cada uno haga lo le salga mejor. Estaría desperdiciando talentos el entrenador que quisiera decirle a sus jugadores en qué puesto jugar y cómo jugar. En la conducción de las naciones, ocurre algo semejante. La actividad política que se dirige a normar, a decretar, a hacer leyes, haríalo mismo que el insensato entrenador que quisiera encorsetar a sus jugadores. Ningún político, ningún partido, ningún congreso tiene toda la información ni toda la inteligencia como para sustituir el buen juicio detodos los habitantes, quienes en uso de su libertad y en sintonía con sus talentos particulares, van tocando el instrumento que más les gusta y la melodía que mejor les sale.

Ese es el gran valor de la libertad. En una epidemia de pulgas lo mejor es que cada uno las mate a su manera. De una legislación sobre cómo se deben matar las pulgas, saldrían ganando las pulgas. El mejor ejemplo fue el estado soviético: creía saber cómo era que cada habitante debería proceder y se desmoronó. Occidente en cambio, a pesar de todas las epidemias morales –que sin duda las tiene, como la pobreza- seguirá en marcha mientras haya libertad.

Siendo tan importante la libertad para que las instituciones funcionen y el país crezca, deberíamos estar muy alerta ante los intentos de violentarla. Violentan la libertad los monopolios. Si solo puedo comprar pan de la marca X, está a la vuelta de la esquina que el panadero X suba los precios o baje la calidad. Violentan la libertad los grupos de presión: si los productores de un producto se oponen al libre comercio, nos están despojando de la posibilidad de obtener mejores precios. Violentan la libertad los dirigentes sindicalesque obstaculizan servicios públicos para sacar adelante sus demandas en beneficio particular.Violenta la libertad la legislación que facilita la financiación de los partidos políticos tradicionales y dificulta la de los partidos nuevos. Incumple su función el político que pierde de vista que su objetivo es quelos habitantes tengan oportunidades y prosperen, lo cual no es un asunto de emitir leyes a diestra y siniestra, sino de crear las condiciones propicias, una de las cuales, es la libertad.

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