Eficacia verbal

Publicado en La Nación el 21 julio, 2003
Categoría: Artículos
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La eficacia personal consiste en obtener cosas que valen la pena, haciendo el mejor uso del tiempo y de la energía. Si alguien que quería conocimientos obtiene un título universitario facilón, no ha sido eficaz, porque su objetivo –lo que para esa persona valía la pena- no era el diploma sino el aprendizaje.Si una persona cree que los estudios le darán más plenitud personal y obtiene su título universitario tras diez años de estudios a brincos y a saltos, no ha sido eficaz, porque si bien ha obtenido lo que para ella valía la pena, no ha hecho un buen uso de su tiempo y su energía. Covey dice que la acción de subir a una escalerasolo es eficaz si la escalera conduce al sitio correcto. Subir escaleras por subirlas, si bien requiere tiempo y esfuerzo, no siempre es una acción eficaz. La eficacia es importante porque de los resultados de nuestras acciones está formada nuestra historia. Un día miraremos hacia atrás y evaluaremos lo que hemos hecho y entonces querríamos poder,como Dios en los primeros versículos del Génesis, pensar que fue bueno lo que hicimos.

Si queremos mejorar la eficacia, tenemos que operar sobre las acciones particulares. No se mejora la eficacia de un mes si no se mejora la eficacia de las acciones realizadas en ese mes. Las revisiones sobre lo que hemos realizado en un mes o en un año, solo tienen impacto en la eficacia si sirven para realimentar la forma en que desarrollamos cada acción concreta. Pensemos por ejemplo en nuestros intercambios verbales. Dejemos a un lado las habladas sin contenido o las que tienen por finalidad la diversión. Pensemos en las que tienen un propósito, por ejemplo, entregar u obtener información, buscar conocimiento, influir en alguien, decidir algo conjuntamente,lograr que alguien haga algo, ponernos de acuerdo sobre cómo y cuándo hacerlo.

Un intercambio verbal con propósito siempre debe ser preparado. Es falta de seriedad llegar al momento del intercambio sin haber pensado en lo quese ha de decir. Es importante “hacer la tarea”, esto es, dedicar tiempo previamente almomento del intercambio a formularun esquema mental o escrito de lo que se espera lograr, de los puntos que no deberíamos dejar de mencionar, del orden en el cual parece mejor tocar los asuntos, de lo que nos interesa y de lo que podría interesar a la otra parte. Nadie se arrepentirá de “hacer la tarea”, si bien muchas personas que no la hacen no se dan cuenta de lo que pierden por no haberla hecho.Durante el intercambio propiamente dicho, hay que tener la disciplina de apegarse a los objetivos y si el interlocutor divaga, uno debe tratar de devolver la conversación a su camino. Toda conversación, todo contacto necesita un tiempo para crear el vínculo necesario para que transcurra con fluidez, esa es la función de los primeros minutos, cuando se bromea y se habla de cosas intrascendentes. El efecto verbal de esos minutos es como el del apretón de manos cuyo origen es mostrar que venimos desarmados y en son de paz.Pero es ineficaz mantener el tono de broma o de superficialidad durante toda la conversación. El asunto principal debe ser planteado con claridad y como muchas veces no entendemos a la primera, es recomendable repetirlo en otro momento, así como es recomendable asegurarse de que vamos dejando claros a la otra personatodos los elementos que van surgiendo

Los intercambios deben tener un cierre, una conclusión. Enumerar la conclusión envoz alta y pedir la conformidad del interlocutor, contribuye a un mejor cumplimiento de lo que se ha acordado. Hay grupos sociales más locuaces que otros. El nuestro lo es. Como hablamos con gran facilidad, no nos percatamos de la importancia del instrumento, a pesar de que de él depende nuestra eficacia y bastante de la que será nuestra historia.

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