Tres a cero, perdiendo

Publicado en La Nación el 23 junio, 2003
Categoría: Aprendizaje
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Cualquiera es capaz de jugar reposadamente cuando su equipo va ganando dos a cero. Todo sale bien y el cansancio se disuelve en el dulce sabor de la victoria. Cualquiera es capaz de concentrar toda la energía cuando el partido avanza y vamos cero a cero. Entonces el afán de superar la prueba bombea energía a los músculos.Pero qué difícil seguir empeñándose cuando ya no hay posibilidad de ganar y ni siquiera de empatar. Sin embargo hemos visto equipos, personas, empresas y países enfrentarse a la adversidad y seguir jugando. ¿Qué objetivos y qué motivaciones se tienen para seguir intentando avanzar en esas circunstancias? Cuando el único objetivo es ganar, desaparecida la posibilidad de hacerlo, se abandona el juego. Pero el objetivo podría ser ganar cuando se puede, aprender a vecesy cumplir siempre. Aun cuando no hay posibilidad de ganar, hay posibilidad de aprender. Aprender es aumentar la probabilidad de ganar más adelante. Quienes juegan como si el tiempo se acabara hoy, no valoran el aprender. Para quienes se visualizan a sí mismos como empeñados en algo de mayor plazo, el aprendizaje es valioso, aunque tal vez menos gustoso que el ganar. El fracaso de hoy si no se traduce en potencial de éxito para mañana, es estéril.

Hay empresarios exitosos que reconocen que han tenido muchos fracasos. Su éxito acumulado, se debe a que les han salido bien unos cuantos proyectos de entre docenas que han intentado. El éxito acumulado, una vida exitosa, por ejemplo, no se debe a que se tenga éxito en unas pocas cosas que se intente. Está en la naturaleza de las cosas con las que nos toca lidiar, que muchas salgan mal y algunas salgan bien. El éxito no se logra en una jugada maestra sino en la perseverante disposición de seguir insistiendo aun cuando no se vean los frutos del esfuerzo. En esto hay dos enfoques. El enfoqueque predica que no hay sustituto para la victoria, con la esperanza de que de esta manera pongamos todo nuestro esfuerzo en la acción. Y el enfoqueque sin disminuir el énfasis sobre la necesidad del esfuerzo, comprende que a pesar de él, algunas cosas no saldrán como esperamos. Este enfoque realista le va muy bien a la persona responsable. Sin dejarse deslumbrar por el fulgor del éxito, sin dejarse espantar por el temor al fracaso, mantiene su accionar con excelencia porque sí. Porque siente que la excelencia con la que haga las cosas se la debe a sí misma. Porque siente que se irrespeta a sí misma si hace las cosas a troche y moche. A esto se le llama cumplir. Cumplir con el encargo. Cumplir en el desafío.Es importante que la educación de toda persona la lleve a desarrollar esta sensibilidad, esta valoración del accionar con excelencia. Ortega y Gasset decía “que vuestra vida sea a la vez un elegante espectáculo y un valiente experimento”. La elegancia en la acción lleva a que en las buenas y en las malas, con viento o contra viento, se accione de una determinada manera. Y lo del experimento tiene que ver con la importancia de darnos cuenta de que puestoque nuestras circunstancias son tan específicas, no hay recetas que podamos seguir ni comportamientos que debamos copiar.

El experimento ha de ser valiente. En español tenemos palabras como reciedumbre, fortaleza, vigor,para denominar esta disposición del ánimo, pero carecemos de palabras como las que tiene el idioma inglés para denominar la fuerza para soportar la adversidad y el dolor, calmada y pacientemente (fortitude) y otra todavía más intensaque denota una obstinada clase de coraje que se rehúsa a sucumbir ante ninguna circunstancia (grit). Con la palabra o sin ella, muchas personas saben del valor con que viven sus proyectos, su trabajo, sus estudios, su vida ordinaria, aunque la victoria no les parezca cercana.

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