Acuerdos constructivos

Publicado en La Nación el 2 junio, 2003
Categoría: Artículos
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Un conflicto es una situación en que las partes tienen objetivos diferentes. Esos conflictos se resuelven en el reino animal y en los pueblos primitivos, a base de fuerza. El que tiene más fuerza agarra y no suelta. La civilidad-elvivir como parte de una ciudad-hace necesarias otras formas de resolver los conflictos. El derecho y la política son formas de resolver los conflictos.

Hay dos requisitos para llegar a acuerdos constructivos. La confianza mutua yel uso adecuado de la palabra para construir los acuerdos. A nadie se le ocurriría hacer una operación quirúrgica con instrumentos de carpintería, o plantear un alegato formal con lenguaje de la calle. Sin embargo,pretendemos llegar a acuerdos nacionales utilizando el mismo lenguaje descuidado con el que comentamos o discutimos sobre el resultado del último partido de futbol. Cómo se beneficiarían los procesos de búsqueda de acuerdos si procediéramos con el mismo rigor que procedían los profesores de matemáticas cuando nos iban a demostrar un teorema: definiciones, postulados, deducciones explícitas, cero saltos en el vacío, hasta aterrizar elegantemente en aquella frase: queda demostrado. En contraste,en una discusión callejera, los participantes afirman sin probar,se contradicen, no explicitan lo que suponen, no distinguen entre los hechos y lo que imaginan, se apasionan, ofenden. El lenguaje callejero, no sirve ni siquiera para hacer una buena guerra. Apenas sirve para hacer escaramuzas que nos mantienen a igual distancia de la guerra que de la paz. Todos los que hemos tenido que resolver problemas en grupo, sabemos de la enorme diferencia de eficacia que hay entre sentarse a hablar en torno a una mesa o ponerse a construir la solución frente a una pizarra. Las palabras se las lleva el viento porque nuestra memoria es flaca. En cambio cuando las escribimos ahí quedan y de tiempo en tiempo algún participante vuelve a señalar el asunto, la idea, la opción que anotamos hace rato.

Pero éstos, si bien muy importantes, son solo instrumentos. El sustrato indispensable para llegar a acuerdos es la confianza. El nivel de confianza es una respuesta instintiva –las vacas recelan del tigre- pero es también una respuesta a las razones. Cuando las razones son demagógicas, no se gana en confianza. Cuando las razones son rigurosas, objetivas, mejora la confianza. Cuando se puede dialogar con confianza, nos vamos acercando a acuerdos. Todo conflicto arranca con una posiciones antagónicas, pero esas posiciones pueden expresarse en intereses, los cuales o coinciden o son más cercanos que las posiciones.

Creo que estas afirmaciones sonla materia prima del conflicto entre el ICE y el gobierno: El ICE es una institución con una historia admirable. Lo que fue bueno en el pasado no necesariamente será bueno en el futuro. En los sucesos del Combo, se manifestaron quienes estaban en contra, pero no se manifestaron quienes estaban a favor. Haber detenido el Combo, no puede interpretarse como que el ICE adquiriera carácter sagrado.Las inversiones del ICE son necesarias. Los recursos que se canalicen hacia el ICE pueden producir inestabilidad económica. Las autoridades nacionales, tienen intereses más amplios que las autoridades del ICE. Los sindicatos del ICE tienen intereses más estrechos que las autoridades del ICE. Las autoridades públicas no le han “torcido el brazo a nadie”. La huelga es intentar “torcerle el brazo” a otros. La huelga perjudica a los habitantes.

Con buena intención y rigor en el uso del lenguaje, se puede llegar a un acuerdo constructivo ¿O será mucho pedir?

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