Para no hacer imposible el sueño

El Dr. Manuel Rojas, en un desayuno de Radio Universidad me planteaba el tema de cuánta preocupación hay por ordenar las finanzas públicas y por tener una economía creciente. Y razonaba correctamente que eso es un medio deseable, necesario, indispensable, pero que hay que plantearse¿Para qué querríamos todo eso?¿Qué es lo que no se puede alcanzar si no tenemos una economía sana y ordenada? ¿De qué nos estaríamos perdiendo si no tenemos estabilidad de precios o si no hay crecimiento económico? Intenté entonces hacer una reflexión para atender una pregunta tan llena de sentido, pero creo que ésta que hilvano aquíes mejor.

Los economistas reconocen como fundamento de su ciencia el principio de escasez. Ninguna persona, ningún país puede hacer y tener todo lo que desea. Si quiere unas cosas, tiene que sacrificar otras. Si queremos producir fresas en una parcela de tierra, tenemos que sacrificar los melones que hubiéramos podido producir. No podemos tener fresas y melones.Si fuéramos muy pobres tendríamos que dedicar todo nuestro tiempo y esfuerzo a producir alimentos. En un país más rico sus trabajadores y sus hijos pueden disponer de horas para el arte, la filosofía y el ocio creador, y no tendrían, como las hormigas,que dedicar toda su actividad a producir su sustento.

Querríamos entonces un país más productivo, para que eso hiciera posibles nuestros sueños. Nuestros sueños no se inspiran en la contabilidad nacional. El mío es éste. Unpaís donde nos ocupemos más de ser que de tener. Donde aprendamos para ser mejores y no sólo para tener mejores ingresos y así tener más cosas. Donde se disponga de suficientes recursos personales y nacionales como para ser una población saludable. Donde aprendamos permanentemente, tengamos tiempo libre para re-crearnos, desarrollemos la sensibilidad por la belleza y por la bondad. Donde sostengamos unas relaciones interpersonales mutuamente desarrollantes, especialmente pero no exclusivamente, al interior de las familias. Un país que no sea un dormitorio ni una gran sala de trabajo, sino un lugar de encuentro de unos con otros, bajo el vínculo de la responsabilidad.Donde esa responsabilidad se materialice en solidaridad con quienes han tenido y tienen menos oportunidades, menos talento, menos salud . Y donde la solidaridad empiece por ayudar a desarrollarlos, sin ignorar quealgunos no darán el salto y habrá queayudarlos permanentemente.Un país que entienda la ciencia y la técnica pero que reconozca sus limitaciones y que sobre todo entienda los peligros de endiosarlas y que comprenda que la sabiduría las supera. Un país donde la ética sea entendida como las reglas que nos conducen hacia la felicidad, y no como las reglas que cumplimos cuando nos están viendo, a la espera de salirnos con la nuestra. Un país que sea inspiración para otros. Por qué no intentar que todo el país fuera un espacio donde personas de todo el mundopudieran pensar,dialogar, cuestionar,investigar. Un país que perfeccionara la institución del asilo político que lo distingue, en unainstitución de asilo humano para quienes sientan que necesitan un espacio especial para florecer. Donde académicos distinguidos del mundo pasaransus años sabáticos. Dondenos liberemos progresivamente de temores, de ideologías, de creencias, de condicionamientos. Donde dispongamos de sosiego como para tener una vivencia plena delo espiritual.

Todo esto no está en las cuentas nacionales. Ni se logrará con sólo que logremos ser un país próspero. Pero será muy difícil lograrlo si no llegamos a serlo. La disciplina fiscal, los esfuerzos por aumentar la competitividad valen la pena para no obstaculizar la viabilidad de ese sueño.


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