Una infalible bola de cristal

Publicado en La Nación el 30 diciembre, 2002
Categoría: Artículos
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El fin del año, inevitablemente nos pone en contacto conla incertidumbre del futuro. Vemos el año nuevo como un paquete, como una caja de sorpresas, y según esté nuestro humor, podemos ver esas sorpresas como venturosas o podríamos temerlas como desafortunadas. Querríamos entonces tener la capacidad de saber cómo seráel futuro, perorecordamos quedecía Mark Twainque las predicciones nunca salen, especialmente si se refieren al futuro. Entonces hacemos conjeturas, que son adivinanzas, las cuales se formulan en el entendido de que no son predicciones, sino posibilidades.

Este fin de año tenemos muchos temas alrededor de los cuales formular conjeturas. ¿ Habrá guerra contra Irak ?Los pesimistas moderados tienen eso resuelto. Sí habrá. La conjetura interesante es si será a la vez contra Irak y contra Corea del Norte. Los pesimistas recalcitrantes también dan eso por hecho y solo se preguntan a cuáles otros países se podría incluir junto con esos dos desafortunados. Esa situación de guerra posible , se enlaza con la situación venezolana, por la vía del petróleo. A nosotros, Venezuela nos ha echado una mano en el pasado cuando elmercado mundial de petróleose complica. Con Venezuela en guerra civil, eso no sería posible. ¿ Y si Venezuela se acercara más a la guerra civil, la OEA o las Naciones Unidas se verían obligadas a intervenir ?. ¿ Sólo en Venezuela , o para hacer una ida y dos mandados, también en Colombia ? ¿Cómo va a evolucionar el problema argentino? ¿Tendrá Lula da Silva la sensatez para no caer en el populismo después de haber sido electo con expectativas populistas ?

¿ Y en Costa Rica, cómo va a progresar el cumplimiento de la agenda gubernamental consistente en buscarle una solución permanente al problema fiscal y negociar un tratado de libre comercio con los Estados Unidos de América ? Ambas cosas parecen saludables para el futuro del país. Ambos temas son complejos. Ambos tienen que ver con la previsión con la cual queramos mirar el futuro. Ambos requieren dela disposición nacional a mirar por encima de los gustos y sabores ideológicos.

Ante un entorno tan impredecible hay unas cuantas actitudes o prácticas que darán buen resultado suceda lo que suceda, tal vez porque constituyenla sensatez que el género humano ha venido acumulando a lo largo de sus exitosos esfuerzos para sobrevivir . Primero, como nuestras vidas y la historia transcurren en el tiempo, aprovechar bien el tiempo es una receta que no tiene pierde. Segundo, aprender a aceptar soluciones no perfectas. Se ha dicho que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Lo cual también puede relacionarse con el pasar del tiempo: una solución regular hoy es preferible a una solución excelente dentro de cinco años. Tercero, las buenas soluciones deben ser realistas. Son realistas en cuanto a la interpretación del problema y en cuanto a las circunstancias en las cuales han de ser aplicadas. Es necesario esforzarsepor entender la realidad de las cosas, porque la realidad difiere de esas apariencias que vemos a simple vista. Cuarto, percibimos nuestro entorno como si fuera estático, pero es dinámico. Esto quiere decir que tanto nosotros como lo que nos rodea, estamos cambiando. Ese cambio produce desgaste y desajuste. Por eso es necesario reparar, sustituir, mejorar. Nuestro cuerpo, nuestras relaciones familiares, nuestras relaciones laborales , el acervo de conocimientos que tenemos, nuestra visión del mundo, nuestra convivencia como nación, nuestras instituciones, nuestras creencias e ideas, necesitan ser revitalizadas, para ajustarse a las nuevas demandas, a las oportunidades que vendrán.Así, no importa ignorar loque traerá el futuro porquelo que traiga estará influido por la forma sensata en que lo vayamos viviendo a partir de hoy.

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