Ahorrar hasta que duela

Publicado en La Nación el 25 noviembre, 2002
Categoría: Artículos
Etiquetas: , ,

En un reciente “Desayuno de Radio Universidad” escuché a José Ml Arias Gerente de la Operadora de Pensiones Banex-Interfin discurrir sobre algunas realidades del sistema de pensiones costarricense. El tema es de interés porque pensionarse es como elsueño de muchas personas a los cuarenta años, sin considerar que la realización del sueño implica que van a tener veinticinco años más de edad, lo cual no ocurre sin dejar huellas. Se sueña también que los ingresos durante el tiempo en que se estará pensionado, serán iguales o muy semejantes a los que se tiene a la hora de pensionarse, lo cual podría ser imposible desde el punto de vista financiero. Es un problema cuya solución demanda tomar decisiones previsoras, las cualesvan contrael cortoplacismo, algo que parece ser un rasgo instintivo y que nos dice al oído que el mañana nunca llega.

Algunas cosas del “Desayuno” quedaron resonando. En primer lugar, una pensión no llega de la nada. Alguien tiene que pagarla. O la pagan los jóvenes contemporáneos al pensionado mediante impuestos o la acumula el futuro pensionado mediante pagos que va haciendo durante toda la vida. La idea de que la Caja o el Gobierno tienen mucha plata y tienen que hacerse cargo de pagarle la pensión a todo el que vaya llegando a los sesenta y cinco años de edad, es errónea. En esto puede haber al menos dos situaciones. Una, la que podríamos llamar de población joven, como era Costa Rica en 1970 donde por así decirlo los ancianos eran escasos y los jóvenes que empezaban a trabajar eran muchos. Entonces las contribuciones de los jóvenes al fondo, permitían ir pagando las pensiones de los pocos quese iban retirando. Al decir de don José Manuel, hoy estamos en una transición demográfica, en la cual eso ya no funciona así, sino que hay muchas más personas cerca de la edad de retiro y no hay proporcionalmente tantas personas jóvenes que empiezan a trabajar.

En segundo lugar,la persona que se pensionaba en 1970 tenía una duración esperable de su vida, menor que la de quienes se pensionan hoy o se pensionarán en el futuro. El número de personas que hoy llegan a los noventa años ha subido y continuará subiendo, gracias a los avances médicos en medicina infantil y adulta, a las mejoras en la nutrición, y en general al desarrollo económico.De nuevo, eso hace que el fondo de pensiones de la seguridad social, no vaya a dar abasto para tanto pensionado que vivirá tantos años. En tercer lugar,vamos cotizando a lo largo de lavida sobre nuestros ingresos, pero esos ingresos van creciendo en términos reales porque adquirimos puestos más elevados por experiencia o capacidad, de manera que cuando nos pensionamos hemos formado parte del fondo de pensiones con sueldos que empezaron siendo bajos y fueron subiendo, de manera que la aspiración de que la pensión sea igual o cercana alúltimo sueldo, es imposible de satisfacer.

Esto tiene que resolverse de alguna manera: o los montos de las pensiones bajarán, o la edad de retiro subirá, o se subirán las cuotas a los jóvenes trabajadores, lo cual parece injusto, o cada uno deberá hacerse cargo de reforzar su pensión proveniente de la seguridad social, mediante una pensión adquirida privadamente. Lo que veremos en los próximos años serán pensionados con una pensión relativamente pequeña procedente de la seguridad social y una pensión procedente de un fondo privado, tan pequeña o tan grande como hubieran sido los ahorros que se hubieran canalizado a ese fin previsor. Por eso, parece sensato ahorrar hasta que duela. No le fue muy bien a la chicharra cantarina. Le fue mejor a la hormiga previsora.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *