Posibilidad de elegir

Publicado en La Nación el 11 noviembre, 2002
Categoría: Artículos
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Somos libres en tanto podamos elegir. Esa capacidad de elegir no es infinita. Está limitada por la información que tenemos. Si estamos en una tienda comprando una camisa, podemos elegir entre lasque nos están mostrando, pero nuestra libertad se aumenta si tenemos la información de que en la tienda de al lado hay otros estilos. La información aumenta nuestra libertad, tanto si se trata de alquilar una casa, comprar un auto usado o elegir a un candidato. La verdad al liberarnos de errores, prejuicios ycreencias, aumenta el grado de nuestra libertad. Si creemos que fumar no es nocivo, que mentir es útil o que no hay que estresarse nunca, nuestros comportamientos son diferentes a los que tendríamos si conociéramos la verdad.También limitan nuestra libertad algunas condiciones internas. La persona que es muy cautelosa, tiene un ámbito de elección más reducido que la persona que acepta riesgos mayores. Un ejemplo es el del inversionista. Si tiene una muy baja aceptación del riesgo, sólo estará dispuesto a adquirir los títulos más seguros y entonces no podrá acceder a los que podrían darle mayores rendimientos.

Mientras fuimos niños nuestra libertad estuvo limitada por una tendencia irresistible hacia el placer: lo bueno era lo que nos sabía rico; lo deseable era lo que nos satisfacía sensorialmente. Un niño es incapaz de sacrificarse . Por eso la escuela les resulta odiosa, a menos que de alguna manera se las transformen en fuente de placer. Es el truco de aprender jugando. El comportamiento adulto se caracteriza por la aceptación realista de circunstancias – cuanto más maduro se es, menos pajaritos se tiene en la cabeza-y por la conciencia de que se tiene la responsabilidad de escoger o elegir. Sin embargo, quizá por el temor a la libertad de que habla Fromm, o por la nostalgia de la niñez, muchas veces nos sorprendemos revoleando el yugo de la responsabilidad y refugiándonos en fantasías para no tener que elegir. Está claro que es más constructivo ocuparse que preocuparse y a pesar de eso gastamos mucha energía en preocuparnos. Sabemos, como dice Covey, que es más útil poner la energía en influir en las circunstancias y en cambio nos sorprendemos con frecuencia dedicándola a lamentarnos de esas circunstancias.

Una de las fantasías en las cuales nos refugiamos para no elegir es la de asumir el papel de víctimas. Somos como somos , porque nuestros padres o nuestra educación, o el pueblo en el cual vivimos, nos condicionaron de tal o cual manera .Todas esas circunstancias ciertamente explican nuestro comportamiento, pero no lo determinan fatalmente. No podemos volver atrás y cambiar las circunstancias pero sí podemos subsanar los baches que esascircunstancias nos dejaron.La excusa de este tipo que escuchamos con mayor frecuenciaes la de que “los ticos somos así”. Es una excusa singulary sospechosa de ser minusvalorativa, porque es sospechoso que alguien se denomine a sí mismo con su nombre familiar: por qué va alguien aautodenominarse Pepín en vez de decir que se llama José!. Y claro, después del acto de minusvalorización no es sorprendente que cuando utilizamos la expresión “es que los ticos somos así”, siempre lo hacemos para justificar algún comportamiento mediocre y nunca paraaludir a la excelencia, a lo desafiante de los retos, a rasgos positivos de carácter.A diferencia deJames Bond quien tenía licencia para matar, siempre andamos como personas y como pueblo, buscando una licencia para no exigirnos, una licencia para no ser libres, mostrando el permanente drama del ser humano que vive debatiéndose entresi acepta la libertad y la profundiza o si renuncia a ella.

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