Tener una chamba o participar en un sueño

Publicado en La Nación el 30 septiembre, 2002
Categoría: Desarrollo
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El trabajo ocupa la mayor parte del tiempo que estamos despiertos. He visto personas que visualizan el trabajo como si fuera una desagradable obligación de la cual nos liberará la muerte, el retiro, o un buen gordo navideño. Conocí una persona que se negaba a contribuir en un proceso de mejoramiento que estábamos desarrollando. Fui a conversar con él. Recuerdo su respuesta: Efectivamente, yo ya no quiero participar en esto. Estoy desmotivado. Sólo estoy esperando la pensión. Cuando le pregunté cuánto tiempo le faltaba para pensionarse y me dijo que ocho años, pensé con compasión en los casi tres mil días que debían transcurrir antes de su “liberación”. Todos valoramos el ocio. Nos gustan los días feriados. Como valoramos tanto el ocio, nos parece extraño el trabajo sin remuneración. Pero la verdad es que cada día más personas realizan trabajos importantes, demandantes, de manera voluntaria. ¿Qué es lo que obtienen de su trabajo los voluntarios?

Otros miran el trabajo como una sustancia que sale de nosotros y por la cual hay que cobrar como si se tratara de gasolina, poniendo un medidor para que no se nos vaya ni un litro de más. Son los que de tiempo en tiempo exclaman que los están exprimiendo. Miran el trabajo como un cierto intercambio: llevan a vender a la empresa unashoras por las cuales obtienen una remuneración. Posiblemente esto sería cierto si el trabajo fuera totalmente muscular, como lo fue al inicio de la Revolución Industrial. Pero observemos el trabajo de un vendedor, el de un mecánico automotriz o el de una maestra. Con cada nueva tarea realizada – una visita de ventas, reparar un carburador, preparar una lección – se aprenden cosas, se desarrollan destrezas, se va adquiriendouna madurez, una veteranía que no dependen de saber hacer algo, sino de haberlo hecho muchas veces, en distintas circunstancias, con distintos grados de dificultad. Recuerde usted el día en que empezó a trabajar y compare sus conocimientos, sus destrezas y su aplomo de ahora con los de entonces. Esa acumulación es el beneficio que ha obtenido a lo largo de su vida laboral. Lepertenece. Ha aumentado su capacidad productiva. No se quedará en la empresa cuando usted se marche. Usted se haenriquecido.

Nos podemos vincular con nuestros estudios, nuestro trabajo, nuestras relaciones interpersonales con vínculos débiles o con vínculos fuertes. Se puede simplemente tener una relación de intercambio con la empresa: tantas horas, tanto esfuerzo, tanto pago. A eso podríamos denominarle “tener una chamba”. La conducta de quien mantiene ese tipo de relación laboral es la de trabajar cuando lo ven.O se puede tener una vinculación mayor. Entonces diríamos que se tiene un puesto. Se trabaja aunque no lo vean pero sin excesos. Simplementese marca el paso.Es lo que ocurre con las personas que estarían dispuestas a cambiar de empresa a cambio de una pequeña mejora en las condiciones de trabajo. Luego está la forma estrecha de vinculación la cual describimos con la expresión “tener la camiseta puesta”. Estas personas sienten que están participando en una misión, junto con sus compañeros y jefes. El trabajo que realizan da sentido a su vida. No se imaginan con facilidad haciendo otra cosa o en otra empresa.Un nivel superior de vinculación viene dado cuando la persona siente que está participando en la realización de un sueño. La ilusión fluye, las horas no cuentan, los reveses se reciben como retos estimulantes, los obstáculos la hacen desplegar una cantidad de opciones creativas, se innova espontáneamente, se explora incesantemente.

Se es más feliz si se le encuentra sentido a la vida. La vida tiene más sentido si al trabajar sentimos que estamos participando en una misión o contribuyendo a realizar un sueño, que si nos vemos como vendedores de nuestro esfuerzo ytalento como si fueran mercancías. .

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