Reforma al Poder Judicial

Publicado en La Nación el 9 septiembre, 2002
Categoría: Cambio
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El Colegio de Abogados con la valiosa compañíadel INCAE y el PNUD,ha tenido la ejemplariniciativa de convocar a un foro nacional para que los habitantes, no sólo los abogados, contribuyan con ideas sobre cómo mejorar el Poder Judicial. Esta iniciativa del Colegio de Abogados constituye un promisorio ejercicio de cómo obtener cambios que el país necesita, convocando la participación de grandes números de personas.

El poder judicial es un poder lejano. Pienso que los habitantes perciben de manera más inmediata las acciones de lospoderes ejecutivo ylegislativo, que las del poder judicial. No podría esperarse que la gente se involucrara tanto en este asunto como se involucró por ejemplo en las reformas al ICE. El ICE se percibe enservicios tan cotidianos como son laelectricidad y la telefonía. Nos sentimos más directamente afectados por el poder ejecutivo al cual asociamosconcarreteras, policía, educación. Participamos en elecciones para nombrar a quien preside el poder ejecutivo y a quienes integran el poder legislativo. En cuanto al poder judicial, sentimos que si no nos metemos en líos, no seremos clientes de sus servicios, así que lo vemos como un poder distante, cuyas acciones afectan aotros.

Esta reforma al poder judicial es de importanciapara todos los habitantes, y aunque los abogados son quienes tienen más contacto con sus acciones,todosnos beneficiaremos de su eficacia. Que la justicia sea pronta y cumplida nos conviene a todos porque es saludable para la convivencia. Si no fuera así, la comunidad sufre, como cuando se falla contra el inocente, cuando no se falla contra el transgresor, cuando se posponen los fallos, lo cual tiene el mismo efecto que si se suspendiera la ley por un tiempo, a veces largo. Castigar un hecho indebido con años de retraso, le hace perder al castigo su efectividad para disuadir las violaciones a la ley. Es perjudicial, no sólo para los abogados y las partes a las que representan sino para la comunidad entera.

Como en todo proceso participativo, hay algunas cosas a tener en cuenta. No se podrán incorporar a la soluciones todas las ideas. Este esfuerzo no es algo que interese sólo a abogados, sólo a empleados del poder judicial, sólo a los magistrados. Hay que verlo con visión nacional. El objetivo debería ser el desarrollo y el perfeccionamiento de entidades, instituciones, prácticas y no sólo el aumento de la eficiencia de los trámites. No se hace una reforma de gran calado con visión de corto plazo, ésta debería aspirar a servirnos por diez o veinte años.

No se trata de producir una receta, sino de gestionar un proceso de cambio, lo cual quiere decir que habrá que lidiar contra la resistencia al cambio, tanto la encarnada enpersonas,como la sedimentada en los elementos culturales que rodean el tema. Para ello es conveniente tener en cuenta que un salto evolutivo es más digerible que una propuesta revolucionaria. También ha de considerarse que la viabilidad de la reforma aumenta si no se buscan culpables y si se concentra en lo que es deseable lograr más que en las causas de por qué el poder judicial muestra las inadecuaciones que muestra.Los promotores del cambio harían bien en no inculpar a lasactuales autoridades del poder judicial y éstos harían bien en no actuar defensivamente.

Finalmente, hay que tener en cuenta que por diversas razones, el poder judicial se ha rodeado de una aureola casi religiosa de ente al cual “no se le puede tocar con las manos sucias”. Ojalá quienes están adentro no intenten parapetarse en esa aureolay quienes están afuera, una vez lavadas sus manos, le entrena fondo al asunto con toda racionalidad y patriotismo.

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